ADÁN, EVA Y LOS TRES MAGOS DE LA NATIVIDAD
Por Jeffrey M. Bradshaw
Traducción libre de Juan Javier Reta Némiga
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Por muchos años, me desconcertó el villancico francés del siglo diecisiete llamado “Quelle Est Cette Odeur Agréable?” El Coro del Tabernáculo Mormón y la Orquesta lo presentaron con arreglos de Mack Wilberg con un sonido etéreo que comienza con las siguientes palabras:
¿De Dónde fluye esta grata fragancia que envuelve todos nuestros sentidos?
Nunca algo similar sopló a los pastores en los campos de mayo
Se ha preguntado alguna vez, como yo lo he hecho, ¿por qué un olor particular debería ser usado como un signo del nacimiento de Cristo? El calificativo “agradable” nos dice que el olor no tiene nada que ver con las bandadas de los pastores, ni con el ganado en el pesebre. Además, el texto francés original confirma que no era la fragancia de la primavera floreciente, sino algo completamente nuevo — penetrante y embelesador. Para comprender estos vivas imágenes, tenemos que saber algo de cómo los antiguos cristianos asociaron las tradiciones acerca de la vida de Adán y Eva con la historia de la natividad de Cristo.
“La Cueva de los Tesoros” de Adán y Eva
Algunas tradiciones antiguas registran que Adán y Eva vivieron en una montaña sagrada. Imágenes similares de montañas sagradas también aparecen en conjunción con otras figuras bíblicas. En cada caso, la montaña está dividida en tres secciones verticales que nos recuerdan, básicamente, las tres principales divisiones de los templos antiguos. Las regiones más bajas, corresponden aproximadamente al patio exterior del templo, el cual puede verse como el lugar de los pecadores, quiénes son exhortados a buscar penitencia. La sección intermedia de la montaña, correspondiente al Lugar Santo, el cual puede verse como la morada del pueblo del convenio. La cima de la montaña puede verse como el "Lugar Santísimo", la presencia misma de Dios.
Allí, al pie de esta montaña, Caín cruza palabras con Abel, le lleva afuera, al campo, y entonces ejecuta su asesinato. En el pico, simbolizando el dominio divino, vemos a Adán y Eva llevando sólo sus delantales de hojas de higuera. Lenguas de fuego adornan las partes superiores de la colina, sugiriendo la gloria de la Presencia Divina.
En el seno de la montaña, unos Adán y Eva envejecidos, vestidos de túnicas de pieles de animal, dialogan dentro de lo que los primeros textos cristianos a veces llamaron la Cueva de los Tesoros. Si hubo o no literalmente una cueva a las fueras del Edén no es de interés aquí. Los relatos son claramente figurativos, y lo que es de interés son los ecos de las enseñanzas del templo con su enriquecedor simbolismo. Según estas fuentes, la cueva fue especialmente preparada para convertirse en una salvaguarda para el oro, el incienso, y la mirra, los cuales fueron traídos del Jardín de Edén por tres mensajeros angélicos como una ayuda para Adán y Eva en su nueva condición.
En la época del Antiguo Testamento, el oro fue el símbolo de dignidad real, el incienso la ofrenda de los sacerdotes, y el aceite de mirra fue conocido como “el rocío de resurrección" — con el cual fue ungido el real sumo sacerdote según el orden de Melquisedec habiendo sido transformado así en Hijo de Dios.”
Estos y otros detalles hacen constar que la Cueva de los Tesoros fue imaginada como una clase de templo, un reemplazo figurativo para el Jardín de Edén, como el templo donde Adán y Eva anteriormente habían vivido. Sin Embargo la oscuridad y lo lúgubre de la cueva comparada con sus exteriores, hace que la misma sea vista como un lugar de instrucción, permitiendo a su vez, brindar protección del mundo a la pareja en su estado de vulnerabilidad, y proveyendo privacidad y seguridad para los tesoros que fueron conservados allí dentro.
Pero no estaba hecha para ser la casa final del género humano. “A través de la expiación de Cristo” y “por la obediencia a las leyes y las ordenanzas del evangelio”, Dios tenía, preparado un camino que Adán y Eva debían recorrer. Según un texto armenio, una vez que su período de preparación terminó, “ El Señor se apiadó de ellos, y él envió a su ángel a sacarlos de la oscuridad, y él los guió y los metió en este mundo brillante.” Allí, adentro respondió a su oración, y continuaron recibiendo el conocimiento y luz adicional que necesitarían como preparación para sus hijos a fin de que regresaran de forma permanente a la presencia de Dios.
Moisés como Administrador del Convenio en Sinaí
Las mismas tres divisiones de la montaña sagrada aparecen en una ilustración de un antiguo escrito de la Biblia. Recuerde que cuando Dios se apareció a Moisés lo hizo en la parte superior del Monte Sinai, Aarón y los sacerdotes subieron sólo parte del camino, mientras el resto de los hijos de Israel permanecieron al pié de la montaña ya que se encontraban renuentes y no estaban preparados para emprender la subida, la cual se requería para conocer a Jehová cara a cara.
En esta ilustración, en la parte superior, vemos a “Moisés, acompañado por Aarón, Nadab, y Abihu, cerca del Señor, cuya cabeza aparece en una nube en la parte superior del Monte Sinai.” Dentro de la cueva en la escena de enmedio, está una reunión de cristianos que, en el patrón del antiguo Israel, hace Convenio bajo la dirección de Moisés. Abajo tenemos, una versión convertida al cristianismo del Tabernáculo. Aquí, los líderes antiguos de Israel dividieron el velo exterior, invitando a quienes estuvieran fuera del convenio a entrar y empezar su pendiente.
Iconografía de la sagrada montaña en la navidad.
En la iconografía de la Natividad, la Montaña Sagrada es un ícono de la tradición Ortodoxa que también presenta una montaña dividida en tres partes. Arriba, los ángeles divinos cantan las alabanzas a Dios, y en medio, cerca de la caverna, María descansa afuera mientras el niño Jesús duerme dentro. En la izquierda más abajo, José es tentado por el Diablo para dudar de la historia de María acerca de la concepción del bebé, mientras que a la derecha, mientras le bañan, las comadronas miran con igual escepticismo al niño Jesús.
Aunque la visita de los Magos esté generalmente representada como habiendo tenido lugar después, cuando María y José estaban ya viviendo en su casa, los Magos en esta imagen y en el Protoevangelium apócrifo de Santiago vienen a rendir homenaje en la cueva de Belén — una mezcla interesante de Mateo y Lucas, un tema que se mezcla bien con el tema de la historia de la Cueva de los Tesoros de Adán y Eva.
Los primeros textos cristianos bosquejan los “tesoros” que alguna vez habían sido utilizados para confortar e instruir a Adán y Eva como reapareciendo simbólicamente en los postreros regalos de los Magos al niño Jesús. En este caso, la misma caverna del nacimiento se había convertido literalmente en el Lugar Santísimo, dado que el Hijo de Dios yacía dentro. Los tres regalos de los Magos simbolizaron la promesa de Dios de una recuperación eventual de lo que el género humano había perdido cuando por primera vez se halló a las afueras del Paraíso, — incluyendo la restauración por Cristo del sacerdocio más alto y sus ordenanzas distintivas.
Describiremos ahora como los antiguos cristianos asociaron el nacimiento de Cristo con el salmo real de coronación de Melquisedec, C. S. Lewis escribe:
Encontramos en nuestros Salmos que el 110 es uno de los señalados para el día de Navidad. Nosotros al principio podríamos sorprendernos de ello. No hay nada en eso acerca de la paz y la buena voluntad, nada remotamente sugestivo del establo en Belén. Parece haber sido originalmente ya sea una oda de coronación para un nuevo rey, prometiendo conquista e imperio, o un poema dirigido a algún rey en vísperas de una guerra, prometiéndole la victoria … La nota no es “La Paz y buena voluntad ”sino “Cuidado. Él viene.” Dos cosas se asocian a Cristo con una autoridad mucho más trascendente, según encontramos en Salmos. Lo primero por supuesto … es que él Mismo se llamó El Señor; Él es el “Señor” que David llama “Mi Señor.” Lo segundo es la referencia a Melquisedec … El toma para sí, los reclamos de Melquisedec: Ser Sacerdote, aunque realmente no pertenece a una tribu sacerdotal, y también Rey. Melquisedec realmente apunta hacia a él; Y de acuerdo con ello el héroe del Salmo 110 es un rey pero también tiene el mismo tipo de sacerdocio.
Resumiendo el significado del regreso de los regalos originalmente dados a Adán al niño Jesús, la erudita Metodista del Antiguo Testamento Margaret Barker escribe:
El oro,el incienso, y la mirra fueron símbolos del templo … Jesús fue el nuevo Adán, la nueva creación, Quien abrió el camino de regreso a Edén y restauró el templo verdadero.
Las tradiciones Acerca de una Gruta Sagrada en el Monte de los Olivos

Dentro de una gruta subterránea en el Monte de los Olivos, “a dos pasos del lugar de Su Ascensión, y desde dónde se puede tener una vista del Templo, él predijo la ruina de Jerusalén y el fin del mundo”. Antiguas tradiciones registran que Jesús encontró un lugar “donde él les podría enseñar a sus discípulos esas cosas que trascendían la comprensión de sus oidores habituales.” Más específicamente, el obispo del siglo IV, Eusebio, dijo sobre “un informe verdadero … que en esa caverna el Salvador del Universo inició a los integrantes de su gremio en los misterios inefables.” Que una instancia de tal iniciación, pudo haber ocurrido en la misma noche que Jesús fue arrestado, él quizá habría preparado tal lugar para dar sus instrucciones finales a sus Apóstoles antes de bajar a Getsemaní. Las Hechos Gnósticos de Juan relatan que en esa noche un círculo de oración fue formado por los apóstoles, con Jesús en el centro: “Así es que él nos dijo a nosotros que formáramos un círculo, sujetándose las manos del uno al otro, y él se paró en medio.”
El Simbolismo de la “ Grata Fragancia”
Después de este rodeo volvamos de regreso a donde este ensayo comenzó, estaba encantado de encontrarme recientemente con que la memoria y el significado de la visita de los Magos habían sido preservados en el villancico de Navidad francés de siglo 15 Noël Nouvelet. En el villancico, se nos revela que el olor del pesebre es la fragancia del Paraíso, emanando de los regalos que originalmente fueron dados desde el primitivo Jardín. Los tres “reyes ” traen sus regalos al niño Jesús, señal de la restauración de las bendiciones divinas una vez dadas a Adán y Eva, mientras el lugar de nacimiento en Belén — aquí representado como un jardín pequeño — es transformado en un Edén terrenal: El oro primeramente es entregado; Luego la mirra; Y en tercer lugar el incienso que perfuma al jardín. Así pareciera como si uno morara en el paraíso. En nuestro día, tales tradiciones — esas tradiciones que conectan el lugar de nacimiento de Cristo con el Jardín de Edén y que reconocen la mirra como un símbolo de la Unción de Cristo como el Hijo de Dios — parecen haber sido casi por completo olvidadas. Por Ejemplo, noten las palabras del conocido villancico de siglo diecinueve “ De Oriente Somos tres ” Aquí la mirra es meramente un ungüento de entierro, una preparación para la muerte de Cristo y su sepultura:
La mirra es mía; Su perfume amargo
Infunde una vida de recoger tristeza;
Sintiendo pesar, suspirando, sangrando, muriendo,
Sellado en la tumba completamente helada.
Qué imagen tan desoladora dibujan estos versos sin inspiración cuando los comparamos con el simbolismo triunfal del ungir con mirra en el antiguo templo Israelita como el sello de la eterna Filiación, y el significado original del título de Jesús como el Cristo.
Harvey nos Aclara:
El término hebreo “Messiah”, significa “El Ungido”, el cual fue traducido al griego como Christos, Y le dio a Jesús el nombre por el cual llegó a conocérsele universalmente. Fue un antiguo título, originalmente usado por los primeros reyes de Israel. Hacia el tiempo de Jesús fue reservado para una … figura divinamente destinada (esa era la creencia generalizada) que Dios pronto enviaría al mundo para inaugurar una nueva y bendita era en beneficio de su pueblo elegido (o los elegidos de entre ellos).
Este mismo simbolismo de ungir, por supuesto, se aplica a todos los cristianos, quienes han cargado sobre ellos mismos el nombre de Cristo y quienes han recibido la promesa de “llegar a convertirse en los hijos de Dios; Que cuando él aparezca seremos como él.” Un cumplimiento anticipatorio de esta promesa fue experimentado por Pedro, Santiago, y Juan, cuándo fueron a sí mismos “ transfigurados ” a semejanza de Cristo, y recibieron la “palabra profética más segura” por la cual a todos los cristianos se les reconviene de esperar a que“ llegue el día … hasta que el día y el lucero de la mañana salga en [su propio] corazón.” Al relatar una visión de lo dado en aquel entonces a los tres apóstoles, el Apocalipsis de Pedro, que data del segundo siglo no sólo describe la belleza visual de la tierra transfigurada, sino que también la fragancia divina inconfundible que “ manaba desde allí hacia afuera.”
“ Las Buenas Nuevas de Gran Gozo”
La tradición registra que Adán, después de relatar la historia de la Caída a su posteridad en la reunión antes de su muerte, le pidió a Eva y Seth que recuperaran el aceite del árbol de la vida para que pudiera recibir la ordenanza de la unción.
Hugh Nibley lo resume así:
Cuando al final de su vida Adán sintió el efecto acumulado de estos golpes mortales sobre él y sintió la proximidad de la muerte, él imploró a Eva: "Id con mi hijo Seth al Paraíso, cerca de ... y ruega a Dios que ... envíe a su ángel al Paraíso, y dadme una porción del árbol del que fluye el aceite, y traedla conmigo, y me ungiré y tendré descanso de mi dolor. Pero la sanación última del aceite de misericordia no debía ser dada a los hombres hasta la llegada del Mesías, como le fue informado a Eva y Set por un ángel que los conoció de camino de regreso al Jardín para ir a traer el aceite para Adán. Cuando el Mesías vino, según los Reconocimientos de Clemente, él estableció que quienes vengan a Su reino deberían ser ungidos con el aceite del árbol de la Vida, el mismo aceite con el cual el Padre le había ungido para ser el initium omnium. La culminación final de todo el plan de salvación, según una muy antigua escritura judeo-cristiana, será cuando Miguel abra las puertas y le otorgue el aceite curativo al justo como “la recompensa del ciento por uno a los que han trabajado y obrado con diligencia.”
Así pues, parece que los tres regalos invaluables y eternos, primeramente dados a Adán y Eva por tres mensajeros celestiales y cuya restauración en el meridiano de los tiempos fue simbolizada por la visita de los Magos al niño Jesús, también puede ponerse a nuestra disposición, a través de la Expiación de Cristo por medio de nuestra “diligencia y la obediencia.”
La historia de nacimiento de Jesús es ciertamente “ las buenas nuevas de gran gozo, que serán para todo pueblo”
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