martes, diciembre 29, 2009

La tierra de Jerusalén



El término "la tierra de Jerusalén" aparece siempre en el Libro de Mormón, pero nunca en la Biblia. Dicho término también aparece en las Cartas de Amarna

Visto en: http://mormoncodex.blogspot.com/2009_11_01_archive.html

Alma Bar Yehuda



Dos grandes profetas Nefitas fueron Alma Padre y Alma Hijo. Alma es perfectamente un buen nombre para un hombre hebreo, aunque no aparezca en la versión del Rey Santiago de la Biblia.

Visto en http://mormoncodex.blogspot.com/2009/11/alma-bar-yehuda.html

jueves, diciembre 24, 2009

La Navidad: La Historia Original (Segunda Parte)


Traducción Libre de Juan Javier Reta Némiga
Para leer la primera parte haga clic aquí
Versión completa de las dos partes en pdf aquí

En mi anterior entrada, comenté sobre cómo Margaret Barker, en su  nuevo libro, Christmas: The Original Story  exitosamente retrata el templo y sus tradiciones como el trasfondo para comprender la historia de Navidad.  Los Judíos y los primeros cristianos que se agarraron de las antiguas tradiciones del Templo de Salomón vieron en el nacimiento de Cristo el cumplimiento de sus expectativas para la llegada de un Mesías, dichas expectativas se formaron a partir de las antiguas creencias y los rituales que prefiguraban la venida del Hijo de Dios del cielo.

En esta entrada me gustaría abordar algunos detalles específicos de la historia de la Navidad que Barker tan diestramente ilumina para nosotros.  Por supuesto que no podré cubrir todo lo que ella provee, ni todo lo que siento es especialmente notable, pero tengo la esperanza de poder presentar algunos detalles especialmente aclaratorios.


Fechando

Hubo muchos grupos en el momento (del nacimiento de Cristo) quiénes observaban el calendario para un acontecimiento significativo. El ángel Gabriel le había dicho a Daniel:

"Setenta semanas están destinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos." (Dan. 9:24).

Esto fue comprendido como una profecía mesiánica, y fue interpretado como  que el Mesías vendría a liberar a su pueblo en 70 semanas de años (490 años) desde el comienzo de la “ edad de la cólera” o la destrucción del primer templo. Recuerde que hubo muchos grupos que consideraban que el Segundo que el Templo estaba corrupto y consideraban que permanecerían oprimidos bajo este sistema corrupto hasta que el Mesías viniese a destruir el templo apóstata y restaurara al verdadero.  Sin embargo, la fecha  dada en la profecía parece no tener relación con el advenimiento de Jesucristo si fechamos la destrucción del templo en 586 aC.  Barker sostiene la opinión que esta forma de fechar no está en lo correcto. Ella dice que la fecha debería calcularse según un calendario basado en los jubileos (períodos de 49 años), por lo cual  ella establece, se calcularía la destrucción del templo de Salomón en 422 aC, la edificación del Segundo Templo en 352 aC y su destrucción por los romanos en 68-69 DC.1 Barker llega a esta conclusión considerando la profecía dicha por Gabriel a Daniel:

La profecía describía la restauración al final de la edad de la cólera, el gran día de la expiación que requirió al gran sumo sacerdote. El cálculo 490 añosa partir de 422 AC dan la fecha 68 DC, cuándo los judíos empezaron la guerra en contra de Roma.2

La Madre del Señor

Margaret Barker sigue con mucho interés la idea de la Madre del Señor, la Reina de Cielo. Los debates de esta figura surgen repetidamente en este libro.  Barker repara en que los cristianos antiguos parecieron creer que mientras María fue una vasija preciosa, escogido para ser la madre terrenal de Jesús, ella también tuvo una contraparte divina.  Jesús no sólo tuvo a un Padre en el cielo, sino que también una Madre.  Hubo especulación considerable en lo que se refiere a quién fue la Madre Celestial de Jesús.  Porque la palabra “Espíritu” es un vocablo femenino en el lenguaje hebreo, por lo cual, muchos concluyeron que el Espíritu Santo fue la madre de Jesús.  Personalmente, creo que tal conclusión fue basada en (al menos a medias) en los atributos asociados en el Antiguo Testamento a la “ Sabiduría ” para la persona del Espíritu Santo.  Veo los pasajes de Sabiduría como un resto de una creencia más antigua en una Diosa Madre en Israel, referida de forma apresurada como Asherah en el Antiguo Testamento.  Barker hace un reconocimiento de esta imaginería de “ la Señora, ” quien es diversamente llamado la Virgen, la Hija de Sión, y otros nombres. Este Señora fue la madre de Yahweh.  En el libro de Apocalipsis, ella es la Reina de Cielo, culminada con estrellas y vestida con el sol, y es la madre del Mesías. Ella le da a luz en el Lugar Santísimo (el cielo) .3

El Establo

En el relato de Lucas, José no puede encontrar lugar en la posada, así es que Jesús nace en un establo cercano ( el cuál fue más que una caverna especialmente equipada).4 La palabra Griega para posada es kataluma (también usada para el cuarto donde la última cena tuvo lugar)  la cual es un vocablo raro y es posiblemente una aproximación a la palabra hebrea ta’alumah. que significa  lugar oculto o secreto”5 Barker v e en dicha palabra una alusión para el Lugar Santísimo, el lugar donde se esperaba que el Mesías naciera.  ”No hubo lugar en la posada, ” donde  lugar es en griego "topos" (maqom hebreo), podría referirse al hecho de que realmente el Mesías no nació en el Lugar Santísimo del Templo , como topos fue conocido como un nombre en clave para el Logos. .  Como Barker expone:

El Primogénito y la Gloria, El Logos, no nacieron en el lugar Santísimo y no aparecieron en sus ropajes de Gloria en Jerusalén. Él estaba fajado en un pesebre, en otro sitio.  El esperado en el lugar inesperado.



Una imagen ortodoxa de la natividad que bosqueja a Jesús naciendo en una caverna

Los Pañales

Barker repara en que la frase“ ella le envolvió en  pañales" es literalmente “ ella lo arropó.” El aspecto importante de la inclusión de este detalle en la historia de Lucas, para Barker , es que el bebé recién nacido estaba vestido.  La “ ropa ” del sumo sacerdote “ recién nacido ” fue una parte importante del ritual del templo donde él se convirtía en el Hijo de Dios.  Cuando Enoc ascendió al templo celestial, su ropa terrenal le fue quitada  y él fue vestido con prendas de vestir de Gloria.  Jesús, habiendo provenido del cielo y habiendo sido hijo de una madre mortal, recibió prendas de vestir terrenales, poniendo al revés dicho proceso.  Este símbolo de la Encarnación se deriva de imaginería del templo.

El Pesebre

El detalle de que Jesús fue colocado en un pesebre no es poco importante. Los cristianos antiguos vieron esto como el cumplimiento de una profecía de Isaías: “El buey conoce á su dueño, y el asno el pesebre de su señor: Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento. (Isa. 1:3).” El buey y el asno son los dos animales que tradicionalmente son representados mirando directamente al pesebre del niño Jesús. Barker apunta que la profecía de Isaías fue una declaración política. La palabra en hebreo para  buey  es , sor, la cual es muy parecido a la palabra para príncipe, sar, y la palabra para asno, hamor, es similar a la palabra para designar al sacerdote, komer. Barker interpreta esto como Isaías diciendo que mientras los animales humildes reconocen a su amo, los gobernantes de Jerusalén no pudieron reconocerlo.6



Aunque el buey y el asno no son específicamente mencionados en Mateo o Lucas, son parte de la tradición desde el principio y se retratan frecuentemente en el arte cristiano referente a la natividad. Aparecen posteriormente en  Evangelio del Pseudo Mateo. Es interesante que fuesen usualmente sólo estos dos animales los representados a un lado del pesebre.  Esta tradición parece echar mano de la profecía en Habacuc: "Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer(Hab. 3:2, En la Versión de la Septuaginta dice "Sea conocida en medio de las dos Criaturas).  En el templo antiguo, el Señor se hallaba en medio de dos “ criaturas ” o querubines. Fue el lugar donde el rey /sumo sacerdote fue “recién nacido” y reconocido como el Hijo de Dios.


La Estrella

Antiguamente, los gobernantes y los seres celestiales fueron a menudo conformados o simbolizados por estrellas.  Muchos observaron los cielos para hallar un signo en las estrellas, ambos como señales del fin del reinado de Herodes (una estrella caída) y la llegada del Mesías (una estrella nueva).  ((Amos 5:7 y 6:12; Num. 24:17-18. Véase la discusión en las páginas. 108-15.)) Una profecía de la estrella que la mayoría de judíos trataban se encuentra en  Num. 24:17-18.
La traducción de Barker dice así:

Lo veré, pero no ahora;
Lo contemplo, pero no cercano
Una estrella saldrá de Jacob
Y un cetro se levantará de Israel



Edom estará desposeído
Y Seir también, por sus enemigos,
Mientras Israel actúa en fuerza.

Más tarde la tradición judía fue realmente clara en identificar  que la estrella se refiriese al Mesias 7 La estrella esperada fue la estrella Mesiánica.  Se sabe que Herodes fue un Edomita, no un judío. Otras profecías de la estrella han sido encontradas en Qumran8 y en otros sitios.  Mientras la opinión popular indicaría que los judíos de aquella época no miraban mucho las constelaciones, algunas fuentes señalan que eran versados en astronomía y observaban los cielos en busca de signos.9

Siempre me he preguntado (como la mayor parte de nosotros, estoy seguro), Cual fue la realmente naturaleza de la estrella de Belén. Barker da una buena explicación de lo que pudo haber sido.  Ella hace notar que en 7 DC (otra vez, éste es el año que ella piensa que Jesús nació), hubo “movimientos extraordinarios en las estrellas.” Ella explica:

Júpiter y  Saturno estaban en una triple conjunción en el signo de Piscis, el signo para los hebreos. Una triple conjunción quiere decir que dos cuerpos celestes se encuentran uno frente a otro dando la apariencia de ser uno y esto ocurrió tres veces en 7 DC. ‘Una triple conjunción es … un acontecimiento sumamente raro que requiere un de particular entramado  de movimientos de dos planetas. En lugar de un planeta pasando solitario cerca de otro, en el cielo, pasan dos cuerpos celestes al mismo tiempo, para separarse, volver por segunda vez a pasar, y luego pasar una tercera vez antes de separarse para siempre.’  Las conjunciones de tres se extienden  usualmente durante siete meses. En 7 DC las conjunciones ocurrieron el 29 de mayo, el 3 octubre durante los festivales otoñales cuando hubo una luna llena y la conjunción apareció ligeramente al este del sur cuándo fue  vista desde Jerusalén, es decir, sobre Belén, y el 4 diciembre. En el ulterior hebreo, Júpiter fue conocido como sedek, rectitud, y Saturno fue identificado por Gentiles como el Dios de los Judíos.10

Así es que la estrella de Belén fue posiblemente la conjunción de dos planetas, Júpiter y Saturno, que haría el papel de una gran estrella durante un período breve.  Después de ver esta señal en los cielos, Herodes “ se turbó y toda Jerusalén con él.”  Todo el mundo vea la señal y muchos creyeron que representaba la llegada del Mesías y la caída del malvado Rey Herodes .

Los Magos




Lo que Margaret Barker ha entresacado de su investigación sobre  los magos (sabios) ha hecho cambiar las nociones previas que yo tenía sobre de ellos.  La forma en que los sabios son generalmente bosquejados es que eran tres reyes que venían del Lejano Oriente – de lugares como Persia e India.  Algunas veces son incluso nombrados: Gaspar, Melchor, y Baltasar.  Antes de que fuesen  asociados con reyes de pueblos extranjeros, fueron conocidos como filósofos persas, o magi. Barker dice que la mayor parte de estas ideas son "cuentos producto de imaginaciones … fértiles.”11

Barker señala que “ del oriente” también puede significar “ de las épocas remotas.” La llegada de los magos pudo haber sido una señal de que las formas antiguas eran restauradas.  El oro, el incienso, y la mirra que trajeron fueron símbolos del templo (todos ellos tienen usos importantes en el templo). Según la antigua  tradición cristiana12 Adán tomó estos mismos artículos del Jardín de Edén, el cual fue el primer templo, cuándo él fue expulsado de allí. Cuando Adán fue sepultado en la Caverna del Tesoro (también dedicado como un templo), su cuerpo fue sellado con el oro, incienso, y mirra.  Cuando los hombres sabios trajeron estos mismos artículos a Jesús, esperaban que, en efecto, él pudiera restaurar el templo original.  Algunas tradiciones aun consideraban que los hombres sabios son tres ángeles que le habían traído a Adam estos regalos en  Edén y quienes los restaurarían a Jesús. Como Barker expone: “Jesús fue el nuevo Adán, la creación nueva, abriendo el camino de regreso a Edén y restaurando el templo verdadero.”13

Barker cree que los hombres sabios vinieron de Arabia, y no de Persia o más al  Oriente. Las personas que habrían visto en la nueva estrella un señal del Mesías judío lógicamente sería ellos mismos judíos, no gentiles. Barker presenta como punto a favor  la presencia de grupos de judíos en Arabia (no necesariamente  la Arabia Saudita de hoy,sino la Arabia más cercana en aquel tiempo). Se creyó que muchos sacerdotes del primer templo huyeron y se establecieron en lo que llamaron “ Arabia ” después de las purgas de Josías a finales de los siglo 7 AC.  Esto, conjuntamente con otra buena prueba, le sugirió a Barker que los hombres sabios fueron sacerdotes judíos, posiblemente aun Esenios, quienes conocían las tradiciones antiguas del templo, y quienes estaba en Arabia esperando la señal de la venida Mesías.14 Ella también resalta que en la iconografía de los primeros cristianos se esboza a los sabios como o tres sumos sacerdotes.

Los Magos vieron la estrella en su casa en Arabia (probablemente el 29 de mayo ), viajando luego rumbo  a través a Jerusalén, y luego la vieron una vez que llegaron a Jerusalén ya comenzado el mes de  octubre. De Jerusalén, la estrella habría parecido sobre Belén, guiándoles al el niño Jesús. Dice la leyenda que vieron la estrella otra vez en su muy casa (diciembre).  Si Jesús naciese en abril (según la creencia popular SUD), el signo de la estrella se habría visto casi un mes más tarde.



Los tres magos tal y como se representan en un mosaico de siglo 7, de la basílica de Sant'Apollinare Nuovo en Ravenna.

Éstos están simplemente algunos de los muchos tesoros que la Dr. Margaret Barker nos trae con este libro maravilloso.  Si tuviese más de tiempo, compartiría más.  Hay bastante más acerca del templo, profecías poco familiares, María, y otras tradiciones, incluyendo historias de la Navidad de evangelios no encontrados en el Nuevo Testamento, y también en el Qur’an.  Es un libro de 174 páginas., El libro es una dicha para leer (y relee) y fácil para llegar al final.  Porque el libro no se trata específicamente de tradiciones del templo, Barker necesariamente tiene que resumir mucho de su investigación en la teología del templo, haciendo digeribles muxhas de sus teorías.  Finalmente, todo es más divertido porque la Navidad es un tema muy amado por todos nosotros, y el Barker realmente muestra su dominio de la tradición del templo aplicándoloa, o encontrándola dentro  de la historia de Navidad.

Notas:
  1. Véase su razonamiento p. 24 
  2. p. 25) Hubo, sin embargo, otra profecía similar registrada en lo que es conocido como el Texto Melquisedec (11Q 13) encontrado en Qumran. En lugar de declarar que la espera será de 490 años, son diez jubileos. Aunque el documento no define exactamente cuándo comenzó el primer jubileo, otro texto pertinente, el Documento de Damasco, parece señalar que empezó desde el principio de lo “ la edad de la Cólera.” De esto, Barker saca en conclusión que el comienzo del décimo jubileo comenzó cerca del 20 DC. El texto de Qumran dice que se esperó que el gran sumo sacerdote “ Melquisedec ” reaparecería durante los primeros siete años del décimo jubileo, lo cual sería enntre 20 y 27 DC.  Barker considera que Jesús pudo haber nacido cerca del 7 DC, así es que él habría comenzado su ministerio simplemente en el tiempo correcto, según la profecía.pp. 25-26
  3. Apocalipsis 11:12;  véase Barker, pp. 39-44, 67. Barker también señala que en la versión  Qumran de Isaías 7:11 , se lee: “Preguntame por una señal de la Madre de El Señor su Dios"
  4. En el Evangelio de la Infancia de Santiago , y otros textos similares, Jesus nace en una cueva adecuada que esencialmente cubre las características del Lugar Santísimo., lugar donde se esperaba que  Jesus naciera, véase.  Barker, p. 145-47.
  5. p. 78
  6. p. 76
  7. See Targum P-Jonathan  Num. 24:17. 
  8. Damascus Document CD VII and War Scroll 1QM XI
  9. Véase la discusion de Barker sobre este punto en la p. 113
  10. pp. 114-15 
  11. p. 116
  12. Véase The Testament of Adam and The Book of the Cave of Treasures []
  13. p. 119
  14. pp. 115-122 

lunes, noviembre 02, 2009

Un grande y espacioso edificio y una barra de hierro

Por Francisco Ruiz de Mendoza



Entre las muchas sorpresas que nos depara el Libro de Mormón se encuentra sin duda el sueño de Lehi, que se recoge en el capítulo 8 de 1 Nefi. Para entender este sueño, por qué se produce y su simbolismo interno, es necesario revisar su contexto en relación con las vivencias de Lehi como padre, patriarca, guía y profeta de su familia y de la familia de Ismael en los primeros momentos de su éxodo por el desierto. El relato de los primeros capítulos de 1 Nefi tiene como protagonistas centrales a Lehi, Saríah, su esposa, y a sus cuatro hijos, Lamán, Lemuel, Nefi y Sam. La actitud de Lamán y Lemuel (los dos hermanos mayores) contrasta con la de Nefi y Sam, que, no teniendo ni el derecho ni las responsabilidades que acompañan a la primogenitura terrenal, sin embargo destacan en los asuntos espirituales, en especial Nefi, que gradualmente se gana el derecho a una primogenitura espiritual ante el Señor. En este sentido, son muy significativas las palabras del ángel, cuando protege a Nefi y Sam de la furia de Lamán y Lemuel, tras el primer fracaso, que casi les cuesta la vida, en su intento de conseguir las planchas de bronce de Labán. Curiosamente, aunque Sam también recibía golpes (por apoyar a Nefi), el ángel centra sus palabras en Nefi cuando increpa a Lamán y Lemuel:

"¿Por qué golpeáis a vuestro hermano con una vara? ¿No sabéis que el Señor lo ha escogido para que sea un dirigente sobre vosotros, y esto a causa de vuestras iniquidades? [...]".

Lehi era plenamente consciente de la animadversión de Lamán y Lemuel hacia Nefi, rechazo que no era más que una extensión del que sentían hacia él mismo (más adelante llegan a planear matarle a él y a Nefi; cf. 1 Nefi 16: 37). En este contexto, Lehi hace todo lo posible por lograr que sus hijos se arrepientan de su conducta. En 1 Nefi 2: 9-10, como ya se ha descrito en el artículo "El valle de Lemuel y el río Lamán" (http://www.teancum.org.es, sección de portada), intenta hacerles reflexionar y dejar una marca perdurable en sus conciencias poniendo el nombre de Lamán a un río y el de Lemuel a un valle. El río, que desemboca en la "fuente del mar Rojo" (probablemente el Golfo de Aqaba, que es el brazo nororiental de dicho mar), simbolizaba la capacidad de ir ("fluir") hacia "la fuente de toda justicia"; el valle, la capacidad de ser "firme, constante e inmutable en guardar los mandamientos del Señor". Lamán era activo en la maldad e influía a su hermano Lemuel, que se dejaba llevar, en vez de ser firme y seguir sus propios dictados. En la forma de conceptualizar el mundo que tenían estos antiguos, el río era símbolo del devenir y el valle de lo inmutable. Esta asociación conceptual, si bien extraña para nosotros y para los coetáneos de José Smith, era bien familiar para Lamán y Lemuel y no podía ser menos apropiada: Lehi quería que Lamán fuera activo no en "ir" hacia la maldad sino hacia la justicia y su fuente (el Señor) y que Lemuel no se dejara influenciar, permaneciendo tan inmutable como el valle al que se ponía su nombre. Como también se señala en el artículo mencionado arriba, la asociación conceptual se sustentaba en un juego de palabras que la reforzaba (las palabras "río" y "fluyendo", por una parte, y "valle" e "inmutable" tienen la misma raíz en hebreo antiguo).

Pues bien, en el sueño de Lehi, también encontramos asociaciones conceptuales que apoyan el significado de símbolos que eran ajenos a José Smith, pero que encuentran un marco adecuado en la cultura antigua de Oriente Medio. Por otra parte, el contexto del sueño es, de nuevo, la preocupación por el futuro eterno de sus hijos mayores (cf. 1 Nefi 8: 4). Lehi, en su sueño, ve un desierto oscuro y lúgubre y a un hombre vestido de ropas blancas que le pide que le siga. Tras horas de caminar por la oscuridad, Lehi no lo puede soportar más e implora al Señor que tenga compasión de él. Entonces se despliega ante él, en visión, un campo grande y espacioso "a semejanza del mundo" en el que había un árbol cuyo fruto era deseable. Lehi se acerca al árbol y come del fruto, lo que le llena de un inmenso gozo. Esto le hace desear el mismo gozo para su familia y al mirar a su alrededor ve un río en cuyo manantial, no muy lejos, se encontraban Saríah, Sam y Nefi, con aspecto de no saber a dónde ir. Lehi les hace señas para que se acerquen a él y coman del fruto, lo cual hacen. Luego divisa a Lamán y Lemuel, pero se niegan a acercarse a comer del fruto. Entonces ve una barra de hierro que se extiende por la orilla del río y que conduce al árbol, así como un sendero recto y angosto que discurre a un lado de la barra de hierro hasta el árbol. Continúa la visión con "innumerables concursos de gentes" que, cuando tomaban el sendero que llevaba al árbol, se veían rodeados de un "vapor de tinieblas" que les desviaba del camino. Sólo los que se sujetaban a la barra de hierro lograban avanzar a través de las tinieblas, llegar al árbol y tomar su fruto, tras lo cual se sentían avergonzados y se perdían por senderos prohibidos a causa de las burlas de gente lujosamente vestida que llenaba un edificio "grande y espacioso" que se erguía en el aire a gran altura de la tierra. Mientras que unas multitudes se asían a la barra de hierro y comía el fruto del árbol, sin hacer caso de las mofas, otras se dirigían a tientas hacia el edificio grande y espacioso. Muchas de éstas no llegaban al edificio, sino que se ahogaban en las profundidades de la fuente o se desviaban por senderos extraños.

Más adelante, Nefi interpreta el sueño de su padre para sus hermanos mayores y les explica el significado de ciertos elementos esenciales (1 Nefi: 15: 22-36): el árbol era el árbol de la vida; la barra de hierro era la palabra de Dios y transmitía la idea de que quienes escuchan la palabra de Dios y se "sujetan" a ella no perecen jamás, siendo protegidos de las tentaciones del adversario que los ciega hacia la destrucción; el río de agua representaba la inmundicia, que Lehi no vio por estar su mente "absorta" en otras cosas (quizá su deseo de que Lamán y Lemuel llegaran a tomar el fruto); había un "abismo horroroso que separaba a los inicuos del árbol de la vida" y que representaba el infierno. Como parte de una visión, distinta y más amplia, del propio Nefi, anterior a la interpretación que, a modo de amonestación, da a sus hermanos, se enseña el significado de otros elementos del sueño: el árbol de la vida (o "fuente de aguas vivas") simbolizan el amor de Dios (1 Nefi 11: 25); la fuente de aguas sucias, el río y sus profundidades representan las profundidades del infierno (1 Nefi 12: 16); los vapores de tinieblas son las tentaciones del diablo (1 Nefi 12: 17); el vasto y espacioso edificio significa "el mundo y su sabiduría" (1 Nefi 11: 35) y "las vanas ilusiones y el orgullo de los hijos de los hombres" (1 Nefi 12: 18).

Choca al lector moderno parte de esta imaginería, como la presencia de desiertos, abismos y aguas sucias, en contraste con el bello lugar donde se localizaba el árbol de la vida, con aguas limpias. Surge también un curioso contraste de la referencia a "innumerables concursos de gentes" en un lugar vacío y desolado. Sin embargo, nada de esto era extraño al entorno vivencial de Lehi tras su salida de Jerusalén hacia el desierto arábigo, en el que se alternaban grandes zonas desoladas, con profundos cañones (wadis) que se llenaban de barro y suciedad por las lluvias estacionales, con escasos lugares que tenían abundante agua y vegetación, a los que conducían senderos muy utilizados, frente a otros senderos peligrosos en los que los viajeros incautos se podían extraviar. Todos estos elementos simbólicos no eran extraños para Lehi y probablemente fueron escogidos por el Señor por el especial impacto que podían tener en él en su nuevo contexto tras su salida al desierto.

Nos puede chocar también la mención a la barra de hierro. En un estudio reciente, Matthew L. Bowen señala que en la referencia a la barra de hierro como la palabra de Dios se puede estar usando un juego de palabras con el vocablo egipcio para "palabra" y "barra" (recuérdese que el lenguaje de los escritores nefitas combinaba ambas lenguas de alguna forma; 1 Nefi 1: 2; Mormón 9: 32-33). La palabra egipcia mdw no sólo significa 'vara' o 'barra' sino también 'hablar' o 'palabra'. El término derivado md.t o mt.t era común en el idioma egipcio de la época y se pronunciaba de forma muy similar a la de la palabra hebrea 'vara' o 'barra'. Que Nefi era consciente de esta asociación conceptual entre 'barra' y 'palabra' se deduce fácilmente de cuando exhorta a sus hermanos, en el contexto del significado de la "barra de hierro", hablándoles de que debían "asirse" a la palabra de Dios (1 Nefi 15: 24). Por otra parte, la similitud fonética entre la pronunciación de "palabra" en egipcio y "barra" en hebreo de la época podría explicar el empleo que efectúa Nefi de "palabra" en vez de "vara" al referirse a cómo Moisés utilizó una vara para partir las aguas del mar Rojo (Éxodo 14: 16) y también para golpear una roca y que de ella saliera agua (Éxodo 17: 6). En concreto, estas son las palabras de Nefi:

"Y vosotros sabéis [...] que por su palabra se dividieron las aguas del mar Rojo, [...], y también sabéis que Moisés, por su palabra, según el poder que había en él, hirió la roca, y salió agua [...]" (1 Nefi 17: 26, 29) [cursiva añadida]

Pero lo que sí tuvo que resultarle chocante a este profeta fue la referencia al grande y espacioso edificio. Sobre este tema, S. Kent Brown, llama la atención al hecho de que Lehi describió el edificio como "extraño" o "singular" (1 Nefi 8: 33), quizá porque "parecía erguirse en el aire, a gran altura de la tierra" (1 Nefi 8: 26). Es evidente que el tipo de construcción le resultaba poco familiar, pero ciertamente no era inexistente en su época, en particular en el sur de Arabia, donde las excavaciones francesas efectuadas en la década de 1970 indica que los cimientos hallados sostenían edificios altos de hasta seis pisos. Para una persona acostumbrada a casas bajas y a vivir en tiendas, la estructura de edificios altos como torres podría dar la apariencia de erguirse en el aire a gran altura. Quizá esta parte del sueño era premonitoria del tipo de construcciones que encontraría tiempo después al proseguir su viaje, además de proporcionarle un elemento de contraste simbólico en el contexto de su sueño visionario cuyos elementos le eran mayoritariamente familiares.

Como con cientos de detalles que los estudiosos del Libro de Mormón han ido encontrando a lo largo del mismo, nos podemos hacer de nuevo la misma pregunta: ¿podía José Smith o alguien de su época, haber sido conocedor de detalles como los aquí reseñados? Difícilmente, de hecho muy difícilmente. José Smith manifestó que el Libro de Mormón era un documento antiguo y tiene todos los visos de serlo. No pudo haber sacado todos estos datos de libros de la época, sencillamente porque o no daban este tipo de información o la que daban no casaba con lo que posteriormente se ha investigado, en muchos casos en años muy recientes.






Referencias

Bowen, Matthew L. 2005. "What meaneth the rod of iron?". Insights. A Window on the Ancient World. The Newsletter of the Foundation for Ancient Research & Mormon Studies at Brigham Young University. Vol. 25, no. 2, pp. 2-3.

Brown, S. Kent. 2002. "New light from Arabia on Lehi's trail", en Parry, Donald W., Daniel C. Peterson y John W. Welch (eds.) Echoes and Evidences of the Book of Mormon. Provo, Utah: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, Brigham Young University, 55-125.

Ruiz de Mendoza, Francisco. 2005. "El valle de Lemuel y el río Lamán" (http://www.teancum.org.es, sección de portada)

Un altar de piedras




Por Francisco J. Ruiz de Mendoza
 
En el Libro de Mormón se señalan tres ocasiones en que Lehi ofreció sacrificios como ofrenda a Dios. En otras dos ocasiones, Lehi o los que le acompañaban ofrecieron holocaustos (sacrificios en que se quemaba el animal sacrificado). El primer sacrifico tiene lugar a los tres días de haber escapado de Jerusalén, cuando Lehi y su familia acampan "en un valle situado a la orilla de un río" (1 Nefi 2: 6) que desembocaba en el Mar Rojo. Se trata de un sacrificio ligado a una acción de gracias. En una segunda ocasión, que se recoge en 1 Nefi 5: 9, se ofrecieron sacrificios (también ligados a la acción de gracias) acompañados de holocaustos. El contexto, en este caso, es el del regreso desde Jerusalén de los hijos de Lehi (Lamán, Lemuel, Nefi y Sam) tras haber conseguido hacerse con las planchas de bronce de Labán, acción que mantenía preocupada a la familia, en particular a Saríah, la esposa de Lehi, por los peligros del desierto (tengamos en cuenta que estaban a tres días de viaje de ida y otros tres de vuelta y que Nefi y sus hermanos no podían ir tan pertrechados y protegidos como toda la familia con sus tiendas y provisiones). Lamán y Lemuel, en su ira tras un fracaso inicial al intentar conseguir las planchas, golpearon con una vara a Nefi y Sam, y un ángel del Señor tuvo que protegerles (1 Nefi 3: 29). La tercera ocasión se encuentra en 1 Nefi 7: 22. Los hijos de Lehi regresaron otra vez a Jerusalén con el fin de convencer a Ismael y los de su casa de que se unieran al grupo de Lehi. Lo logran y, mientras viajaban hacia el campamento, Lamán, Lemuel, dos de las hijas de Ismael y los dos hijos de Ismael (más sus familias) se rebelaron contra Nefi, Sam, Ismael, su esposa y sus otras tres hijas. Su intención era volver a la tierra Jerusalén (el Libro de Mormón distingue entre la "tierra" de Jerusalén y la "ciudad" de Jerusalén, con mucho acierto, según podemos saber hoy a partir del uso de la expresión "la tierra de Jerusalén" en los Rollos del Mar Muerto; cf. Thomasson, 1999: 139-141. Tras una severa amonestación de Nefi, Lamán y Lemuel le atan con cuerdas con el fin de abandonarlo en el desierto a una muerte segura devorado por fieras salvajes. Nefi consigue liberarse milagrosamente y, después de otro episodio de enfrentamiento, los ánimos de sus hermanos se templan y, arrepentidos, regresan con todos al campamento. Al llegar, los hermanos de Nefi y toda la casa de Ismael dieron gracias al Señor y le ofrecieron sacrificios y holocaustos.
Podemos destacar algunos detalles singulares de estos episodios:


1) Como señala Brown (2002: 62-64, los sacrificios referidos más arriba se ajustan plenamente, de una manera que José Smith difícilmente podía saber, a los requisitos de la ley mosaica. Los holocaustos, a diferencia de los sacrificios, no se ofrecían para dar gracias sino a modo de expiación (Levítico 1: 2-4) por los pecados del pueblo. En el caso del episodio de 1 Nefi 7, Lamán y Lemuel habían pecado seriamente al buscar la muerte de su hermano y parte de la casa de Ismael había actuado de forma rebelde. En el de 1 Nefi 5, el holocausto estaba justificado por la mala conducta de Lamán y Lemuel al golpear a Nefi y Sam.


2) En el caso del primer sacrificio se produce, en apariencia, un problema, pues Lehi y su familia vivían bajo la Ley de Moisés y, de acuerdo con ella (cf. Deuteronimio 12, en particular los versículos 11 y 13), estaba estrictamente prohibido edificar altares y ofrecer sacrificios fuera del lugar que el Señor señalara, que, según se entendía comúnmente, era el templo de Jerusalén. Sin embargo, en el Israel bíblico (así como anteriormente en la época de los patriarcas) era común erigir altares y ofrecer sacrificios. Samuel ofreció sacrificios en Ramah (1 Samuel 9: 12-24) y Saúl los ofreció en Gilgal (1 Samuel 10: 8) y Aijalón (1 Samuel 14: 35). Existían, además, numerosos altares esparcidos por Israel y se han contabilizado hasta otros doce templos que estuvieron operativos a la vez que el de Jerusalén (Haran, 1978), si bien existía una cierta centralización de la adoración en este último, que se consolidó con Josías (640-609 a. C.), el rey justo al que llorara el profeta Jeremías (cf. a modo de contraste las profecías contra los reyes de Judá en Jeremías 22) , de acuerdo con lo señalado en Deuteronomio 12. En este contexto, Seely (2001) ofrece diversos argumentos, muy detallados, que explican por qué Lehi pudo ofrecer sacrificios fuera de Jerusalén sin violar lo establecido en la ley mosaica. En primer lugar, no está tan claro que la ley, tal como se refleja en Deuteronomio 12, pretendiera eliminar totalmente todo sacrificio fuera del designado, como lo atestigua el hecho de que existían otros templos y altares. La expresión "el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere" (v. 11) podría aplicarse, de forma amplia, no exclusivamente a un solo lugar sino a cualquier lugar que el Señor escogiera (piénsese, por cierto, cómo el Señor, en los tiempos actuales, permite la construcción de numerosos templos dedicados a su obra). También es posible que Lehi, que no pertenecía al linaje de Leví (los portadores del sacerdocio menor), oficiara por medio del sacerdocio mayor o de Melquisedec, al igual que los antiguos patriarcas y, como ellos, erigiera altares con la correspondiente aprobación divina. Ha de tenerse en cuenta que los nefitas poseían el sacerdocio mayor, como se refleja en Alma 13: 2-9, y que el profeta José Smith enseñó que todos los profetas, aun bajo la dispensación mosaica, fuero ordenados por Dios mismo al sacerdocio de Melquisedec (Enseñanzas del Profeta José Smith, Salt Lake City, Utah: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1975, 216). Una tercera posibilidad, que viene apoyada por los Rollos del Mar Muerto, es que lo señalado en Deuteronomio 12 se aplicara únicamente a la tierra de Israel (nótese la clara referencia a la misma en el versículo 1). En concreto, en el Rollo del Templo (columnas 52: 13-16), se especifica la prohibición de ofrecer sacrificios de cualquier tipo en cualquier lugar que estuviera a menos de tres días de distancia del templo de Jerusalén. Este rollo nos da una pista sobre cómo se interpretaba antiguamente el mandato sobre la centralización de la adoración: se limitaba a un área que correspondía aproximadamente a los límites de Israel, menos de tres días de viaje desde Jerusalén. También, curiosamente, nos hace entender por qué Nefi se tomó la molestia de especificar con toda claridad a cuánta distancia se encontraban de Jerusalén cuando acamparon por vez primera y Lehi decidió ofrecer un sacrificio de acción de gracias. Si tenemos en cuenta su imprecisión a la hora de referirse al tiempo de viaje de otras etapas de su éxodo por el desierto arábigo (expresiones como "viajamos por el espacio de muchos días", en 1 Nefi 16: 15, 17, 33 o simplemente "viajamos", sin ninguna especificación de tiempo, como en 1 Nefi 17: 1), no parece descabellado pensar que Nefi tenía en mente la forma de interpretar Deuteronomio 12 que aparece en el Rollo del Templo.


Lo que sí resulta descabellado, en cambio, es pensar que José Smith tuviera tanto conocimiento sobre la interpretación de la ley mosaica y los tipos de sacrificios, o que lo tuviera algún coetáneo en el primer tercio del siglo XIX. El relato de Nefi es consistente en detalles que difícilmente pudieron estar al alcance de las personas que intervinieron en la aparición del Libro de Mormón, lo que otorga una gran dosis de credibilidad a la tesis de que se trata de un documento antiguo y no un fraude decimonónico.





Brown, Kent S. 2002. "New light from Arabia on Lehi's trail", en Parry, Donald W., Daniel C. Peterson & John Welch (eds.) Echoes and Evidences of the Book of Mormon, Provo, Utah: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, Brigham Young University; 55-125.


Haran, Menachem. 1978. Temples and Temple Service in Ancient Israel. Oxford: Clarendon.


Seely, David R. 2001. “Lehi’s Altar and Sacrifice in the Wilderness.” Journal of Book of Mormon Studies 10: 1


Thomasson, Gordon C. 1999. "Revisiting the land of Jerusalem", en Welch, John W. & Melvin J. Thorne (eds.) Pressing Forward with the Book of Mormon. Provo, Utah: The Foundation for Ancient Research and Mormonm Studies; 139-141.

sábado, octubre 24, 2009

Muchas partes que son claras y sumamente preciosas




Francisco J. Ruiz de Mendoza
Universidad de la Rioja


En 1 Nefi 13: 23-26 se relata, como parte de una visión más amplia, cómo un ángel hace ver a Nefi un libro (obviamente la Biblia) que sale de la boca de un judío. El libro contenía la historia de los judíos, los convenios de Dios con Israel y numerosas profecías. Se identifica parcialmente con la narración recogida en las planchas de bronce de Labán, que Nefi y sus hermanos habían logrado recuperar, no sin ciertas vicisitudes únicamente superadas gracias a la fe inquebrantable de Nefi (cf. 1 Nefi 4). Curiosamente, en una breve apostilla, el ángel aclara a Nefi que el libro de la visión era menor en cuanto a su contenido que las planchas, si bien "[...] contiene los convenios que el Señor ha hecho con la casa de Israel [por lo que es] de gran valor para los gentiles" (1 Nefi 13: 23). Más adelante, el ángel hace saber a Nefi que al principio el libro contenía "la claridad del evangelio del Señor", pero que posteriormente había sido "despojado [...] de muchas partes que son claras y sumamente preciosas" (1 Nefi 13: 26).
Se nos habla, por tanto, de dos problemas en la transmisión de los libros de escritura sagrada judía a los gentiles: la eliminación de ciertas partes y la corrupción de contenidos.
Las planchas de bronce incluían los cinco libros de Moisés, la historia de los judíos desde su principio hasta la época en que Lehi y su familia abandonan Jerusalén, y muchas profecías hasta las declaradas por Jeremías. Si las planchas de bronce, que abarcaban un período de tiempo muy inferior al de la Biblia, contenían más escritos que el libro de la visión de Nefi, es evidente que algunas de sus partes se habían perdido.
Aunque esta enseñanza del Libro de Mormón resulta controvertida para amplios sectores de la cristiandad, no por ello carece de sentido. Con el tiempo se han ido acumulando muchas pruebas que corroboran lo afirmado por José Smith, incluso en círculos teológicos ajenos a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en los que se admite la pérdida de epístolas de los antiguos apóstoles y la falta de criterios claros para la exclusión de libros como el Pastor de Hermás, la Primera Epístola de Clemente y la Epístola de Barnabás (véase, por ejemplo, Hoffman, 1982; Detweiler, 1985, citados en Welch, 1992: 39-40). Hoy en día no se puede defender la existencia de un canon completo y cerrado, lo que nos ayuda a entender la apostilla del ángel en el sentido de que el libro de la visión de Nefi era menor en contenido que las planchas de bronce de Labán. Así, pues, lo declarado en el Libro de Mormón respecto a los escritos que nos llegarían de los judíos tiene mucho más sentido a la luz de lo que sabemos ahora que cuando José Smith lo tradujo en el siglo XIX.
Por otra parte, tenemos el problema de la modificación de contenidos proféticos y doctrinales. José Smith enseñó lo siguiente: "Creo en la Biblia tal como se hallaba cuando salió de la pluma de sus escritores originales. Los traductores ignorantes, los escritores descuidados y los sacerdotes intrigantes y corruptos han cometidos muchos errores" (Enseñanzas del Profeta José Smith, Salt Lake City, Utah: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1975, 404). En este sentido, resulta muy interesante el artículo de John Gee, publicado por FAIR (Foundation for Apologetic Information and Research), en . Este autor, miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, documenta cambios importantes en las escrituras cristianas, todos ellos producidos durante el segundo siglo de nuestra era. Lo que es más importante, también documenta ampliamente las quejas y acusaciones de algunos escritores del segundo siglo, como Ignacio de Antioquía, Justino Mártir, Clemente de Alejandría, Irineo y Tertuliano, quienes aseguraban que había quienes alteraban y adulteraban los sagrados textos. Estas alteraciones se producían en un contexto de disputas sobre doctrina, perversión de las prácticas originales del cristianismo y luchas por ejercer autoridad eclesiástica. Desgraciadamente, la inmensa mayoría de los miles de manuscritos bíblicos que tenemos es posterior al período de corrupción textual al que nos referimos, con lo que no podemos tener seguridad de una correcta transmisión de los escritos originales. Un estudio anterior al de John Gee, pero que lo complementa de manera muy interesante, es el de Schaelling (1986), que examina diferencias muy significativas entre diversos grupos de manuscritos (posteriores, claro está, al segundo siglo), que revelan las diferencias básicas entre los distintos centros de adoración que se iban gestando: Alejandría, Cesárea, Occidental y Bizantino. Por ejemplo, el contraste entre los manuscritos alejandrinos y los occidentales revela una clara tendencia a dotar de mayor poder, autoridad y protagonismo a Pedro por parte de la Iglesia de Roma; asimismo, mientras que algunos textos en Hechos 1: 14 describen a los apóstoles perseverando en oración "con las mujeres", otros, como el Código Bezae, subrayan su estado de hombres de familia, especificando que oraban "con sus mujeres e hijos", cuestión crucial que atañe a la idea del celibato, que más tarde se impondría en la Iglesia de occidente.
Finalmente, cabe señalar que el propio Libro de Mormón también aporta alguna prueba o, al menos, indicio de que los textos originales de la Biblia no nos han llegado en toda su pureza. La prueba procede del contraste entre algunos textos de Isaías de la Biblia y los citados por personajes del Libro de Mormón. Seleccionamos el contraste entre 1 Nefi 21: 1-5 e Isaías 49: 1-5, en primer lugar, y entre 2 Nefi 7: 1 e Isaías 50: 1. En el primer caso, se trata de una de las citas de Nefi a sus hermanos, tal como las lee de las planchas de bronce (es indudable que Nefi estaba maravillado por el valor de lo que leía en las planchas que tanto les había costando conseguir). La primera mitad de 1 Nefi 21: 1 no se encuentra en Isaías 49: 1; de manera similar, la segunda mitad de 1 Nefi 21: 5 no se encuentra en el versículo correspondiente de Ia Biblia en Isaías 49: 5. Lo más interesante es que las dos mitades que faltan en el texto bíblico forman parte de los elementos de apertura y de cierre, respectivamente, de una estructura quiástica (o de paralelismo invertido o quiasmo), muy común en hebreo (véase el artículo de Rosa del Olmo, "El quiasmo y el Libro de Mormón"). Aún es más, el versículo 1 de Isaías 49, tal como aparece en la Biblia, posee una estructura interna pobre. Sin embargo, el versículo correspondiente de 1 Nefi 21 también posee estructura quiástica, con lo que, la estructura global de 1 Nefi 21: 1-5 se hace muy compleja: se trata de un quiasmo dentro de un quiasmo (existen más casos de esta forma compleja en el resto del Libro de Mormón) (véase el enlace). Nos encontramos con algo parecido cuando comparamos 2 Nefi 7: 1 (que es parte de las enseñanzas de Jacob, hermano menor de Nefi, al pueblo de Nefi, cuando ya llevaban varias décadas en el continente americano) con Isaías 50; 1 (véase también archivo adjunto). Jacob quiere ayudar al pueblo a entender que son parte de los convenios que Dios hizo con Israel y que el Señor no los olvida. Esta idea viene subrayada por la repetición quiástica de la primera parte del versículo 1 de 2 Nefi 7, que no aparece en la versión bíblica, así como por la creación de un elemento de apertura y otro de cierre, enlazados conceptualmente para la primera y última partes de 2 Nefi 7:1. Finalmente, la variante de 2 Nefi 7 introduce un paralelismo no quiástico ("a quién te he abandonado" con "a quién te he vendido" y "a cuál de mis acreedores te he vendido" con "por vuestras maldades os habéis vendido") que se pierde en Isaías 50: 1 por la omisión de una frase.

El análisis anterior conduce a pensar que las variantes de Isaías citadas en el Libro de Mormón, a partir de las planchas de bronce, preservan mejor la estructura e impacto significativo originales. Es muy difícil, casi imposible, que José Smith tuviera noticias de la existencia del quiasmo como figura literaria (apenas se conocía en su época) y mucho menos que adquiriera la destreza para utilizarlo, de forma extendida y en sus variantes más complejas, en el Libro de Mormón. Pero aún es más difícil que se le ocurriera re-elaborar algunos pasajes citados de profetas bíblicos utilizando formas quiásticas. Así, pues, cabe pensar que lo que encontramos en el Libro de Mormón no es resultado de una re-elaboración sino de una restauración del texto original o, cuanto menos, de un texto más próximo al original. Curiosamente, José Smith jamás aludió a las variantes de Isaías del Libro de Mormón como prueba de su veracidad, ni tampoco como prueba de su afirmación, citada más arriba, de que la Biblia contiene errores (para ello da otros argumentos que no tienen que ver directamente con el Libro de Mormón; véase Enseñanzas del Profeta José Smith, 5, 6, 352, 404). Esto mismo presta aún más credibilidad a la idea de que el Libro de Mormón es un libro genuino.

Notas:


Detweiler, Robert. 1985. "What is a sacred text?". Semeia 31: 218.

Gee, John. "The corruption of scripture in the second century". FAIR.

Hoffman, Thomas. 1982. "Inspiration, normativeness, canonicity, and the unique sacred character of the Bible", Catholic Biblical Quarterly 44: 463.

Schaelling, J. Philip. 1986. "The Western text of the book of Acts: a mirror of the doctrinal struggles in the early Christian Church", en Griggs, Wilfred (ed.) Apocryphal Writings and the Latter-Day Saints. Provo, Utah: Religious Studies Center, Brigham Young University, 155-172.

Welch, John W. (ed.)1992. Reexploring the Book of Mormon. Salt Lake City, Utah: Deseret, & Provo, Utah: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies.

sábado, octubre 10, 2009

El Valle de Lemuel y el Rio Lamán

Francisco J. Ruiz de Mendoza
Universidad de La Rioja

En el capítulo 2 del primer libro de Nefi, en el Libro de Mormón, se relata la primera parte del éxodo de la familia de Lehi, su huida, relativamente precipitada, de Jerusalén hacia zonas deshabitadas y, suponemos, donde la familia pudiera estar a salvo de posibles perseguidores que deseaban quitar la vida a Lehi. Según el relato, Lehi y los suyos descendieron “por los contornos de las playas del mar Rojo” y viajaron por el desierto “por los lados que están más próximos a este mar”, durante tres días (1 Nefi 2: 5). Entonces encontraron un valle situado a la orilla de un río que fluía constantemente e iba a desembocar (“desaguaba”) en el Mar Rojo (1 Nefi 2: 6, 8-9). Se ha especulado mucho acerca de la posible localización de este valle y río, especialmente porque comúnmente se ha venido aceptando -también en la época de José Smith- que en Arabia no existen ríos con caudal permanente (cf. Brown, 2002: 60). De hecho, si el Libro de Mormón hubiera sido escrito de manera fraudulenta por José Smith o alguno de sus contemporáneos, la referencia al valle y al río a tres días de distancia al sur de Jerusalén, con los conocimientos del momento, no era una opción nada inteligente. Hoy en día se han identificado varios parajes que se adecúan, de una forma u otra, a lo descrito por Nefi en relación con su primer lugar de campamento. Uno de ellos es el Valle del Buen Nombre, con un río de caudal permanente que atraviesa las montañas de granito de la orilla oriental del Golfo de Aqaba, a unos cien kilómetros al sur de Aqaba, y que, a pesar de que actualmente se extrae un volumen importante de agua del mismo, todavía llega prácticamente a la orilla del Mar Rojo.


El valle es impresionante, por lo escarpado de su relieve, lo que dota de mayor contenido a las palabras de Lehi cuando le dijo a su hijo Lemuel: “¡Oh, si fueras tú semejante a este valle, firme, constante e inmutable en guardar los mandamientos del Señor”. Las mismas palabras habrían carecido de impacto para Lemuel en un paisaje menos impresionante. Pero aún hay algún detalle adicional muy significativo. Tengamos en cuenta, un versículo antes, las palabras de Lehi a su hijo Lamán: “¡Oh, si fueras semejante a este río, fluyendo continuamente en la fuente de toda justicia!”. El lector de los dos primeros capítulos del primer libro de Nefi, al llegar a ambos versículos no puede sino quedarse un tanto extrañado. ¿Por qué Lehi usa este tipo de lenguaje figurado? ¿Por qué pone el nombre de sus hijos mayores, Lamán y Lemuel, al valle y al río respectivamente? La segunda pregunta se nos aclara más adelante, en el versículo 11: “Esto habló por causa de la dureza de cerviz de Lamán y Lemuel; pues he aquí, murmuraban contra su padre en muchas cosas, que era visionario, y los había sacado de Jerusalén, abandonando la tierra de su herencia, y su oro, y su plata y objetos preciosos, para perecer en el desierto [...]”. Evidentemente, Lehi estaba sumamente preocupado por la ínfima sensibilidad espiritual de sus dos hijos mayores, comparable a la de los judíos que buscaban matarle, y se esforzaba por encontrar la mejor forma de dejarles una impresión espiritual duradera, como se hace patente en un comentario posterior de Nefi (v. 14): “Y aconteció que mi padre les habló en el valle de Lemuel con poder, pues estaba lleno del Espíritu, al grado de que sus cuerpos temblaron delante de él, y los confundió, de modo que no osaron hablar contra él [...]”. Este comentario nos lleva a la primera pregunta, por qué Lehi usa lenguaje figurado y, en relación con este interrogante, por qué pone al río el nombre de Lamán y al valle el nombre de Lemuel. En mi opinión, la respuesta tiene que ver con dos hechos: uno, la antigua costumbre de poner nombres nuevos a lugares que adquirieran algún significado especial, aun a sabiendas de que el nombre se perdería, como ya advirtiera Hugh Nibley en su obra Lehi in the Desert (p. 75-76), costumbre que muy difícilmente podía conocer José Smith; dos, el fuerte valor significativo de la forma de lenguaje figurado escogida por Lehi en esta ocasión, la de un símil basado en una vivencia específica de la familia (la presencia de un accidente orográfico imponente) que, además, incorporaba, como ya notara John Tvedtnes (1986: 64), un interesante juego de palabras que difícilmente se le pudo haber ocurrido a José Smith. En efecto, una de las palabras que se utilizan en hebreo para designar un río es nahar, cuya raíz (verbal) significa “fluir”; por otra parte, la palabra hebrea ‘eytan, correspondiente a 'valle', es también un adjetivo que significa 'perenne, duradero, firme'. Si Lehi escogió estos términos a propósito, “río” y “fluyendo”, del versículo 9, y “valle” y “firme, constante, e inmutable”, del versículo 10, son en el fondo palabras de la misma raíz, con lo que al juego conceptual provocado por el símil situacional se une, potenciándolo, un importante juego fónico.

     

La cueva del Valle de Lemuel 


 
El río Lamán

(fotos: George D. Potter "A New Candidate in Arabia for the Valley of Lemuel," Journal of Book of Mormon Studies, Vol. 8, No. 1, 1999, pp. 54-63.


Francisco J. Ruiz de Mendoza


Brown, Kent S. 2002. “New light from Arabia on Lehi's trail”, en Parry, Donald W., Daniel C. Peterson & John Welch (eds.) Echoes and Evidences of the Book of Mormon, Provo, Utah: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, Brigham Young University; 55-125.

Nibley, Hugh. 1988. Lehi in the Desert. The Wolrd of the Jaredites. There Were Jaredites. The Collected Works of Hugh Nibley: Volume 5. The Book of Mormon. Salt Lake City, Utah: Deseret Book Company & Provo, Utah: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies.

Tvedtnes, John A. 1986, “I have a question”. Ensign, octubre, 1986 (véase también http://www.cometozarahemla.org/hebraisms/hebraisms.html).

lunes, octubre 05, 2009

Jesús, Yahweh, y el Templo

Escudriñando el Libro de Margaret Barker: Temple Themes in Christian Worship: Parte III
David Larsen


Traducción Libre de Juan Javier Reta Némiga

En mi última entrada a mi blog sobre los Temas del Templo que aborda Margaret Barker, hice la observación  de cómo los antiguos cristianos esperaban que un nuevo Templo fuese creado para ellos a fin de adorar dentro de él. Jesús había restaurado las doctrinas verdaderas del Primer Templo, y los cristianos esperaban que él reconstruyera un templo nuevo, puro, después de que el templo corrupto en Jerusalén hubiese sido destruido.  En este entrada, analizaré el  capítulo 4, “ El SEÑOR Y CRISTO.” Éste es un capítulo poderoso que aborda a quién los cristianos creían que se debía adorar y  la relación que Jesús tuvo con Yahweh (el SEÑOR), y con el Templo.




Adorando a Jesús

¿Cómo pudo adorar un grupo de judíos a Jesús cuando el Dios de Israel fue Yahweh? Es obvio, por dada la tradición cristiana, en el arte, y la literatura que Jesús estaba ciertamente considerado digno de culto. Barker se refiere a la epístola para los hebreos por poner un ejemplo:

 adórenle todos los ángeles de Dios. (Heb 1:6).
hecho tanto superior a los ángeles cuanto alcanzó por herencia más excelente nombre que ellos. (1:4).

Barker repara en que los ángeles no fueron el objeto de culto. Ellos mismos adoraron al Hijo de Dios porque él fue mayor ellos, debido al Nombre que él tenía, el cual había recibido en herencia. ¿Cuál fue el nombre que Jesús heredó? Fue el nombre sagrado Yahweh (Jehová).  Esto explica por qué los cristianos  adoraron Jesús.

En el original griego, el Nuevo Testamento llama a Jesús “ Kyrios Iesous, ”  cuyo significado es “ Jesús es SEÑOR.” Los cristianos antiguos reconocieron que Jesús es Kyrios (Rom 10:9). El significado de esta confesión es significativa, dado que en los textos Griegos del Antiguo Testamento, los antiguos cristianos siempre llamaron a Yahweh , Kyrios (SEÑOR). La locución hebrea “ Yahweh Elohim ” se convierte en “ Kyrios el Dios ” (Gen 2:4).  Cuando Moisés tiene su visión del Señor en la Zarza Ardiente, se leería en  griego:

2 Y habló Dios a Moisés, y le dijo, Yo soy Kyrios:
3 Y aparecí a Abraham,a Isaac, y a Jacob, por el nombre de Dios Todopoderoso, pero por mi nombre que es Kyrios no se los dí a conocer a  ellos. (Exo 6:2-3).

Barker explica:

La proclamación cristiana más anticipada de fe fue que Jesús es Kyrios, Jesús es Yahweh (p. 74).

Barker da un número de evidencias  de Cristo siendo adorado como Yahweh, el Dios de Israel, incluyendo el hecho que los cristianos viesen a los Salmos como alabanzas para Jesús y como profecías de los acontecimientos de su vida. Ella hace énfasis en que ésta no debería verse como un intento de reinterpretar los Salmos, sino que los cristianos los comprendieron en su sentido original, como la alabanza para Yahweh, quien fue  Jesús.

¿Culto a un Ser Humano?

¿En la página 76, Barker delibera sobre una pregunta complicada ¿cómo pudo haber adorado un grupo de judíos a un ser humano como Dios? Cuando el Emperor Caligula había intentado establecer una estatua de sí mismo en el Templo en Jerusalén, según Josefo (Guerra de los Judíos 2:184-5), la nación judía enfrentó a su ejército con  una dura resistencia. Esto puede verse como el rechazo fuerte de parte de los judíos para el culto de un ser humano como dios.

Debemos recordar, sin embargo, que Jesús no se vio como cualquier ser humano común – Jesús fue Yahweh encarnado. Cristo también representó al Padre en la Tierra. Hubo precedencia para este tipo de culto en la tradición judía. En la antigüedad, Yahweh fue representado en el templo por el sumo sacerdote, quien llevó las cuatro letras del Nombre en su frente (Exodo 28:36, excepto que el texto actual dice  "Santidad al Señor", no YHWH).

 Barker se refiere a Hecataeus, un escritor griego, quien como parte de tradición de judaica del templo describe:

'el sumo sacerdote … es un ángel que da a ellos los mandamientos de Dios y una vez que él ha hablado, los judíos ‘ inmediatamente cáen al suelo Y adoran al sumo sacerdote el cual les ha explicado los mandamientos a ellos’ (en Diodorus Siculus XI 3:5-6).



Ella compara esta observación con  la descripción judía de Simon el sumo sacerdote, escrito a en Jerusalén aproximandamente en 200 aC:

Cuando él emergió del lugar Santísimo él fue como el lucero de la mañana, como el sol iluminando el templo; Su misma presencia hizo al tribunal del templo glorioso. Cuando él habo derramado la libación, la trompeta sonó y “ toda la gente al unísono cayó al suelo inclinando su rostro para adorar a (proskunein) su SEÑOR (Kyrios ) ” (Ben Sirac 50:17). La forma más natural para leer esto es que adoraban al sumo sacerdote, o mejor dicho, a Yahweh a quien él representaba (p. 77).

Además del sumo sacerdote, es probable que los reyes de Israel fuesen también reconocidos como representar a Yahweh. Como prueba para ello, ella se refiere a 1 Cro 29:23 y también  29:20:

23 Y se sentó Salomón como rey en el trono de Jehová, en lugar de su padre David, y fue prosperado; y le obedeció todo Israel.

20 Después dijo David a toda la congregación: Bendecid ahora a Jehová vuestro Dios. Entonces toda la congregación bendijo a Jehová, Dios de sus padres, y se inclinaron y adoraron delante de Jehová y del rey. (En inglés dice y adoraron al Señor y al rey, N.T.)


Dios, Pero No el Más Alto Dios

Está bastante claro que los humanos podían representar a Dios en la tierra y aun ser dignos de alguna suerte de culto o alguna suerte de reverencia como si fuesen Dios (al estar representándolo). ¿Sino cómo pudo representar Jesús Dios si él fue Dios? ¿Y por qué tenemos a los cristianos haciendo declaraciones en el sentido de que nadie había visto al Padre (Juan 6:46), y que los judíos nunca habían oído la voz del Padre ni habían visto su forma (Juan 5:37)? Según Barker:

Juan hizo énfasis en que el que apareció en el Antiguo Testamento no fue el Padre Eterno sino Jesús, antes de su encarnación (p. 79).

Barker luego se lanza a un debate maravilloso de lo  qué ella llama naturaleza “binitaria” del antiguo culto cristiano, en lo referente al hecho que los cristianos adoraron a ambos a Jesús/Yahweh y el Padre /El más Alto  Dios. La raíz de este culto es la comprensión de que el Antiguo Testamento registra el hecho de que ambas deidades fueron adoradas. Ésta es la forma en la cual los cristianos leen el  Antiguo Testamento: Como un registro del más Alto Dios y su Hijo Yahweh (véase. 79). Ella se refiere a a la exposición de Génesis 31:13, hecha por Philo, un contemporáneo judío de Jesús:

Pues tal como esos que son incapaces de ver al sol mismo y sólo perciben su brillo detrás del del nimbo y lo toma por el sol, y toman el halo alrededor de la luna por el luminar mismo, también hay  algunos que estiman la Imagen de Dios, el Ángel, Su Logos, como Su mismo Yo (Sueños 1:239) (p. 79).

Philo estaba corrigiendo a aquellos  que equivocadamente había identificado al Logos como el más Alto Dios. Para Philo, el Logos podría ser llamado Dios, pero podría ser el Segundo Dios (para saber mucho más sobre Philo, véase el capítulo relativo en Margaret Barker The Great Angel: A Study of Israel’s Second God (Louisville: W/KJP, 1992), el cuál es un libro excelente y fue mi introducción a Margaret Barker).

Barker pasa a explicar como nuestra versión actual de Deuteronomio 32:8 ha sido  alterada de modo tal que ya no refleja la creencia original concerniente a los Hijos de Dios. Nuestra actual versión da cuenta cómo dividió el Más Alto Dios a las naciones “ según el número de los niños (los hijos) de Israel.” Según un texto hebreo encontrado entre los Rollos de Papel de Mar Muerto en Qumran, las naciones fueron repartidas equitativamente según “ los hijos de Elohim (La Canción de Moisés,véase aquí).” Esto está más completamente de acuerdo con la versión Griega  del Antiguo Testamento (Septuaginta) que tiene “ los ángeles de Dios.” Barker resalta:

Cuando el Alto más Alto Dios le asignó las naciones a los Hijos de Dios, él puso a Jacob bajo el cuidado de Yahweh. Esto significa que Yahweh fue Hijo del más Alto Dios. (p. 89, énfasis en original).

Eusebius, un historiador cristiano quien vivió en el siglo cuarto, en una carta nos muestra cual era su comprensión de este versículo:

En estas palabras (Moisés) nombra primero al Más Alto Dios, como el Supremo Dios del universo, y luego al SEÑOR, su Verbo, a Quién llamamos SEÑOR, en segundo lugar después del Dios del Universo. (Proof of the Gospel IV:9)(p. 80). .

En Clementine Recognitions II:42, Pedro explica el papel de los Hijos de Dios:

Pues cada nación tiene a un ángel a quien Dios ha designado el gobierno de esa nación; Y cuando uno de estos aparece, aunque él sea pensado y designado Dios por aquellos sobre quienes él preside, pero que al ser cuestionado él no se da tal testimonio a sí mismo. Sino  el Dios Más Alto, quien por sí solo  tiene  el poder de crear todas las cosas, quien ha dividido a las naciones de la tierra en setenta y dos partes y sobre las cuáles él ha nombrado ángeles como príncipes. además el mismo ha designado a los  arcángeles para que gobiernen a unos y a otros, pero sólo el, recibió culto y el fue conocido como el Más Alto Dios (p. 80).

Cristo se vio como el mayor de entre los ángeles, quien recibió como su jurisdicción a Israel por parte Dios. Este Angel fue conocido tanto como Yahweh y como “ el ángel de Yahweh ” en el Antiguo Testamento. Éste es el Yo Soy que se apareció a los patriarcas y los profetas del antiguo Israel. Justino explicó:

Entonces ni Abraham ni Isaac ni Jacob ni algún otro hombre alguna vez vieron al Padre e Inefable SEÑOR de todas las cosas y de Cristo  Mismo; Sino que (vieron) a él (Cristo) quién según su voluntad, es tanto Dios como Hijo, y su Angel para ministrar su voluntad (Trypho 127) (p. 81).

Origenes supo que Cristo, el Hijo de Dios, no fue simplemente un ángel, sino el ángel de Gran Consejo ” (Celsus 5:53). Ésta no fue innovación cristiana – los judíos también supieron de esta figura, y, según Eusebius, supieron que el ángel de Gran Consejo fue el Mesías (Preparation VII:14-5). En Isaiah 9:6, donde dice "Hijo nos es dado" (En inglés hijo prometido N.T.) en Hebreo se le llama Consejero Maravilloso , En donde dice Dios Fuerte, etc., La versión griega simplemente le llama “ el ángel de Gran Consejo.”

Barker apunta:

No hay duda que Jesús fue reconocido y proclamado  como Yahweh, el SEÑOR, el Hijo de Dios del más Alto Dios … Según Eusebius, los hebreos habían creído que el ángel de Gran Consejo fue el Mesías; La diferencia entre judíos y cristianos fue que los judíos no aceptaron que Jesús hubiera sido el Mesías, que el ángel ya hubiese venido. Esto significa que la creencia en la Segunda Persona no fue exclusiva del cristiano; El problema fue la identidad de la Segunda Persona.

Esta comprensión prevaleció en la más antigua Cristiandad, y Barker da bastantes más ejemplos de cómo se vio a Cristo como el Dios del Antiguo Testamento, pero separado y supedítado al Más Alto Dios, Su Padre. De nuevo, ella profundiza sobre este tema abordado ya en su anterior libro,The Great Angel: A Study of Israel’s Second God.

N.T. El más Alto Dios, también puede ser traducido como el Altísimo

jueves, octubre 01, 2009

La Genealogía de Lehi

 Autor: Francisco J. Ruiz de Mendoza


Una de las marcas de veracidad del Libro de Mormón reside, sin duda, en su ausencia de esfuerzos por dar pistas internas sobre su autenticidad. Con todo, las pistas se suceden a lo largo del libro, una tras otra y de manera casual. Éstas suelen consistir en datos o detalles que José Smith no podía haber sabido hacia 1830. Incluso el Libro de Mormón corre contra corriente respecto a los conocimientos o teorías aceptadas cuando se tradujo (por ejemplo, habla de "cemento" o "caballos" en la época precolombina) o no entra en detalles sobre cuestiones que "da por sentadas" aun cuando en el momento de salir a la luz no estaban ni con mucho resueltas.

Una clara marca de autenticidad se encuentra en 1 Nefi 5: 14. Nefi regresa de Jerusalén al desierto con sus hermanos tras recuperar las planchas de bronce, que hasta entonces habían estado en poder de Labán. En 1 Nefi 3: 3, Lehi explica a sus hijos las razones por las que el Señor deseaba que recuperaran las citadas planchas: contenían escritura antigua ("los anales de los judíos") y la genealogía de la familia de Lehi.
En 1 Nefi 5: 14 se relata cómo Lehi descubre, al leer las planchas de Labán, que es descendiente de José, el hijo de Jacob que fue vendido por sus hermanos a unos egipcios. Nos podemos preguntar, en este punto, cómo es que Lehi no conocía previamente su genealogía, siendo que, al parecer, éste habría sido un asunto importante para un israelita de la época (aunque no en todos los casos, como se desprende de Ezra 2: 62 y Nehemías 7: 64). Sin embargo, Lehi vivía en Jerusalén (perteneciente al reino de Judea) y, puesto que sus antepasados procedían del Reino de Israel (con capital en la denostada Samaria), es muy probable que no les agradara mucho revelar sus orígenes, de forma que las generaciones posteriores pudieron muy bien haber asumido que eran de Judea, Benjamín, Levi o Simeón (no de alguna de las otras tribus, que pertenecían al Reino de Israel). Descubrir que era descendiente de José (y, por tanto, heredero de todas sus promesas) hizo que Lehi se llenara del Espíritu y profetizara sobre sus descendientes. También le sirvió para ver en su antepasado José una situación paralela a la suya: José fue utilizado por el Señor para salvar del hambre a su padre Jacob y a toda su casa; Lehi estaba siendo utilizado para salvar a los suyos de la cercana destrucción de Jerusalén.

El Libro de Mormón relata este episodio con toda naturalidad, sin hacer hincapié en ninguno de los detalles que a nosotros nos llaman la atención y para los que existe una explicación lógica pero que no tenía, ni con mucho, que ser evidente para José Smith.

lunes, septiembre 21, 2009

Un Escenario para el Libro de Mormon en la Antigua América (Versión Completa)



Agradezco infinitamente a Francisco Ruiz de Mendoza, esposo de Estrella Lafont, quien muy amablemente me ha enviado la traducción completa de "Un Escenario para el Libro de Mormon para la América Antigua" escrito por John L. Sorenson; traducción hecha por esta última.
Esta es una de las mejores obras sobre el tema, y sin duda alguna el trabajo de traducción es excelente. Desde aquí mi admiración para la gran labor que hacen ambos esposos al poner a disposición dicho texto en lengua castellana.
Proximamente, publicaremos las aportaciones que hizo Francisco Ruiz de Mendoza para la extinta página teancum.es
Comentario de última hora: Recién recibí el siguiente mensaje de Francisco Ruiz de Mendoza, el cual me hace sentir doblemente agradecido, el mensaje dice así:
"La inciativa de llevar a cabo esta traducción es de Joseph Collet, de St George, UT. Él contactó con FARMS y compró los derechos de traducción en 1994. Encargó la traducción a Estrella Lafont, pero luego no pudo llegar a publicarla por falta de patrocinadores para una versión en papel. Estrella Lafont no sólo hizo la traducción sino que además maquetó el libro de la forma más parecida posible al original con un software de maquetación. Siempre pensé que era una pena que cientos de horas de trabajo no fueran a servir a nadie. Pero el mundo de Internet ha dado sentido a tanto esfuerzo y a la iniciativa de Joseph Collet."
Desde aquí insto a quienes descarguen este libro y lo publiquen en sus propios blogs y páginas web a que reconozcan y agradezcan la loable y titánica empresa que ha realizado Estrella Lafont, al traducir esta obra y ponerla a disposición del público de habla castellana.
Para descargar el Libro Completo de "Un Escenario para el Libro de Mormón en la América Antigua, puedes dar clic aquí http://www.4shared.com/file/134290851/fde5c1b2/sorenson.html

lunes, agosto 24, 2009

Abraham 3:13 - Shinehah - el Sol: José Smith también acertó en esto



Investigación por Kerry A. Shirts

http://www.geocities.com/athens/parthenon/2671/Kerry1.html

Tradución libre por Juan Javier Reta Némiga

He estado revisando el abundante material que existe con respecto a las diversas figuras que se encuentran en los facsímiles del Libro de Abraham (a partir de ahora citado como LdeA) este año. Recientemente recibí una idea sobre la que me gustaría hacer comentarios y ponerls a prueba. Un crítico del del Libro de Abraham me hizo la siguiente observación:

"Los investigadores mormones primero ven lo que José Smith dijo y luego tratan de reconstruir cualquier enlace concebible que puede existir entre la religión o cultura Egipcia/Cristiana. Para mí, esto fácilmente puede dar como resultado una investigación académica defectuosa ".

Ahora en el caso de el LdeA tenemos algo interesante. José Smith en el LdeA afirmó que Abraham enseñó lo siguiente con respecto a la cultura egipcia antigua, "Esto es Shinehah, que es el sol". (LdeA 3:13). Ésta es simplemente una idea extraña presentada sin trasfondos explicativos o culturales, de conveniencia política, o prejuicio religioso. Está indicado como un hecho. ¿Ahora para ver si esto es preciso, no deberíamos ver si si existen ideas egipcias que relacionen adecuadamente Shinehah con el sol tal y como esta frase lo reclama ? Aún nuestro crítico de arriba le echaría la culpa a este tipo de pensar. ¿De qué otra manera se podría emprender tal asunto? O viéndolo desde otra perspectiva, ¿Existe tal cosa como Shinehah, o la misma es una palabra derivada de la vívida imaginación de Joe Smith como Brodie señala que ocurre con todas las escrituras con las que Joseph Smith se involucró? ¿Cómo comprobaremos si es su mera imaginación? ¿o si es un hecho histórico? ¿ o si es una idea egipcia antigua? La respuesta es muy obvia, sea lo que sea la sóla la convicción desesperada de los críticos mantendrán su vieja posición cueste lo cueste, para ellos José Smith no debe tener permiso de estar en lo correcto e cualquier cosa relacionada con el LdeA. Nosotros por supuesto, *debemos* ver si es realmente egipcio antiguo, puesto que tal es el reclamo, y probar si tal reclamo es exacto o defectuoso. Es simplemente impresionante para los críticos, que tratemos de probar si lo que se reclama es exactitud o es defectuoso. Es algo que ellos, simplemente no pueden comprender.
Volviendo a la pregunta que hacen los críticos, preguntaré antes de que inicie mi investigación, ¿ Existió alguna literatura o cualquier otra cosa en los días de José Smith que asocie a Shinehah con alguna idea egipcia antigua con respecto al sol? ¿Si no fue en los días de Smith, pido que me digan dónde podemos mirar y darnos cuenta de que aparte de la única fuente que tenemos, ésta se plantee como una antigua idea egipcia genuina? Quizá ellos estarían dispuestos a mostrarnos*cualquiera* cosa excepto si esta se relaciona con la antigua cultura egipcia , dado que si es encontrada allí y hacen tal ataque, entonces obviamente José Smith estaba en lo correcto y verdadero al llamar nuestra atención en ello. Por supuesto, esto es algo que ni siquiera puede ser imaginado por críticos, pero nosotros los mormones tenemos el "mal hábito" de ahondar en la historia seriamente e identificar de cualquier manera si Shinehah es real, si fue realmente un vocablo egipcio, y si es realmente un antiguo concepto egipcio asociado con el mismísimo sol. ¡Quiero decir que José Smith nos presenta todo el conjunto! Es preciso y exacto, dando el nombre detallado, y diciendo que representa. Él no nos pudo haber dado un mejor blanco. Recientemente hemos visto que una y otra vez algún crítico se ha acercado al LdeA afirmando que ningún egiptólogo SUD ha encontrado cualquier cosa apropiada en el LdeA, que el mismo está completamente equivocado. Yo Le preguntaría lo siguiente:

¿Han discutido los EGIPTÓLOGOS "Shinehah"? ¿Han perdido el tiempo algunos CRÍTICOS del mormonismo al respecto?
Para los egipcios "sheni" [shn o SHINE - hah ! ] evoca la idea de "rodear" de la cuál tenemos "shnw" - circuito, anillo. La forma más antigua de circuito fue retenida más adelante como símbolo para el infinito. Como hace notar Sir Alan Gardiner, "... es probable que la idea fuera representar al rey como gobernante de todo lo que es abarcado por el sol".6 Carol Andrew señala "heh", el hh of Shine -HAH significa"literalmente significa infinito".7 Ella más adelante apunta que hay que resaltar que el "Shen" shn de SHINE-hah " simbólicamente representa todo lo que el astro rey rodeaba ..., es decir el universo. Esto se convirtió en el anillo con sello en forma de símbolo de infinito en el cual el nombre del rey estaba escrito y representaba "pictóricamente”, a faraon quien ponía su nombre sobre el universo entero y simbólicamente prolongaba su control sobre él".8
Interesantemente, el vocablo egipcio "heh" que corresponde a HAH in Shine - hah - recuerde que las vocales son meras convenciones- se utiliza para representar la idea de un gran número,de millones, y también la idea de eternidad. Al funcionar como verbo "heh" es utilizado para representar la idea de circular, de buscar continuamente. Es común la ocurrencia está en el término "nhh", eternidad - que literalmente significa nunca dejar de ir.9 También el vocablo egipcio "hh n sp" tiene el significado de "muchas veces, o a menudo".10 "Heh" fue el "Dios" egipcio "para los años" quien fue símbolo de la eternidad y una figura acuclillada del dios fue utilizada como el jeroglífico para el número 1,000,000.11 Este dios es mostrado en la taza de alabastro de Tutankhamun teniendo en su mano la rama de la palma como un signo para ' rnp.t ' queriendo decir ' año.'"12


Así Es Que vemos que este dios, ciertamente representa una medida de tiempo, también que el soportar la rama de la palma significando un año, y también que está asociado con la"circulación" del sol, el cuál, para nosotros, significa nuestra propia órbita alrededor de él, equivalente a un año. No es exclusivamente un concepto o idea pérdida o en desuso de otras funciones que con este símbolo es requerido, sino que el sol está definitivamente asociado con "heh". A Heh se le ve a menudo llevando el disco solar sobre su cabeza.13

El amuleto del Shen " tiene el propósito de representar la órbita del sol, y se convirtió en el símbolo de un período de tiempo indefinido, verbigracia., La eternidad ".14 El término "tcheta-neheh" significa una medida de tiempo ilimitable en el futuro con relación a nhh.15 En la tumba P3djjmnmjpt se ha encontrado la fórmula "nbb-nhh hn ' dt " queriendo decir Por Siempre Jamás, es decir., Eternidad.16 En un Himno para Amon leemos "Tebas será removida de los dos finespor siempre y por la eternidad".
Gardiner, hacer comentarios sobre este pensamiento repara en que "dt" y "nhh" son conjuntamente idénticos en su significador. Representan los dos límites del tiempo.17 que La fórmula que comúnmente se ha hallado encontró en los anillos-sello de los Reyes es "dt r nhh" la cual quiere decir por siempre y por toda la eternidad.18 Así encontramos asociados directamente al sol, como símbolo para el anillo Shen.

José Smith nunca oyó hablar de él.Tan es esta una asociación obviamente correcta, que se puede apreciar dicha idea en el jeroglífico para neheh, el cuál está hecho de dos pedazos torcidos de fibra de lino, y el sol en medio de ellos o en una esquina.19 También podemos reparar en que el otros jeroglífico asociados con "heh" es el halcón solar que lleva dentro el emblema del sol, y es también el símbolo del horizonte en el cual el sol se levanta y realiza su viaje .20

A Merced de lo que a otros jeroglíficos escrito con el mismo símbolo, se puede decir que representa la idea de siempre, eternidad, cielo, un período de tiempo indefinido, o centenares de miles de años, aun un millón, cin mil millones, diez millones de millones, y aun diez millones de mil millones de centenares de años.21 La Barca de millones de años fue identificados como la barca del sol en el Libro Egipcio de los muertos.22

Un ejemplo excelente de las otras funciones que "heh" tiene en el pensamiento egipcio ha sido indicada por Gertie Englund. Ella repara en que en Heliopolis (la ciudad del sol ni más ni menos), existía la enseñanza de la dualidad potencial del varón y la hembra las cuáles fueron ampliamente investigadas por los sacerdotes egipcios. Este proceso de dualización desestabilizó lo inerte y trajo la polarización, generando con ello la vida y el movimiento. "Los dos polos pasivo/estático y activo/dinámico fueron representados por los términos egipcio Dt y nhh".23

Interesantemente, Shu está conformada con "nhh" mientras su hermana gemela Tefnut es el "Dt".24 Aun Más interesánte es que el Dios solar Re está también asociado con "nhh ... el día es nhh".25 que La idea entera de que "nhh" es una energía activa que genera vida así es que el mundo físico.26 Que por supuesto, *is * la función del sol. Re, el dios del sol, "ees representado por el término nhh".27 Re se ve frecuentemente con el disco solar sobre su cabeza.28 En el Naukratisstele vemos que la meta debió ser el volverse igual al dios solar Re, es decir, eterno, el jeroglífico egipcio utilizado para tal propósito tiene como elemento a heh.29 Otro descubrimiento más de la misma idea lo encontramos en el Templo de Horus en Edfu, una inscripción hallada en el vestíbulo interior de la columna se dirige al rey y dice: " Su Majestad surge desde su trono. El comienzo de la eternidad (nhh) es asignado por él ".30
Además, debemos reparar, como Gerhard Fecht hace notar que el elemento "hh" es interpretado en la lengua egipcia como un determinativo (Sign list A4, A30) y realmente su significado parece provenir de la palabra "Rnpt" que significa año.31 Esto es muy interesante, dado que para nosotros, el año terrestre y sobre el cual calculamos la vida, se basa en las revoluciones de la tierra alrededor del sol., mostrando otra vez la conexión de "hh" con el sol.

El anillo del Rey en forma de cartucho (o sello), tiene inscrito un jeroglífico cuidadosamente tallado en forma de doble círculo encordado o amarrado sin principio ni fin (el símbolo matemático para infinito, N.T.).32 Este anillo fue conocido con el nombre de "Shen".33 Jecquier señala que el anillo Shem era un símbolo de la vida eterna para las personas, así como también un símbolo para la eternidad34 El símbolo también se asocia con la naturaleza en curso, la órbita del sol, que también es simbólico de dominio.35 Hans Bonnet ha señalado que existe una correlación con el vocablo “lo”utilizada para indicar que un anillo se lleva puesto y la palabra "shen", anillo, con la raíz "snj" que quiere decir "orbitar alrededor de" (unkreisen), El rey de esta manera era identificado con el sol y su dominio por encima todo lo que se mueve bajo su órbita, "un indicio del el reinado mundial de Faraón".36 Westendorf apunta que elemento "nhh" dentro del óvalo del anillo Shen, representa la eternidad, y lo compara con el vocablo "Dt" que también expresa la idea de eternidad.37 Barta explica aun más allá la conexión con el reinado del Rey y el sol y repara en que este ciclo de tiempo pertinente encontraría su expresión espacial en su eclíptica diariamente repetitiva luego, a fin de que el destino del rey fuera puesto en paralelamente con el del dios sol, y esta idea, aparece, una y otra vez.38 En Otras Palabras, el anillo Shen del Rey simbólicamente se asoció con el sol y todo lo que rodea ¡Muestra al rey, de la misma forma que el sol, rigiendo el mundo, especialmente como cuando el sol se levanta, una y otra vez! El simbolismo es perfecto, y es ciertamente comprendido en el Libro de Abraham, desde que Abraham tiene una rivalidad con Faraón sobre quien rige el mundo, y asocia a la palabra "Shinehah" con el sol.

"El anillo, según Konigs, debe ser comprendido como la expresión de un término cíclico".39 Por Lo Tanto los vocablos "nhh" y "hh" pueden querer decir millones, o centenares de miles, etc., cuantas veces cíclicas diversas son necesarias para hacer operar la iluminación. Ya hemos visto que el Anillo del Rey es también asociado con "rnpt" que quiere decir "el año". Ésta es una correlación muy buena con el sol en su relación con nuestra tierra.

El símbolo para infinito ahora encuentra su expresión visible en el Imperio y el ciclo del sol; Porque el símbolo de que el sol es como el Anillo Shen, sin principio y sin fin y y permanece inmune ante la cambiante naturaleza.40 Barta también repara en que la Estela de "Hntj-htj-wr" con su parte superior redondeada es otra confirmación de asociar el anillo Shen con los ciclos solares. La estela fue asociada con los cielos y el ciclo solar especialmente, después del análisis de Westendorf.41 Tan no es solamente una conexión frágil y deseosa de asociar al anillo Shen con el sol, (lo cual es buena noticia para el Libro de Abraham), sino que como Whether señala Shn Shen o Shine es equivalente a Shine - Hah el cual es asociado también con el sol. ¡Así es que hemos visto que Shine - hah, es ciertamente un vocablo egipcio antiguo! Ambos elementos tienen que ver con la idea de tiempo, así como también se identifica con el sol, lo cual es exactamente lo que esperaríamos si creemos en la autenticidad del Libro de Abraham. Y no nos ha decepcionado, a l ver que efectivamente lo que nosotros encontramos es que Shinehah es una palabra asociado con el sol.

Notas:
1. The Reverend Franklin S. Spaulding, "Joseph Smith, Jr., as a Translator," reprinted by Utah Lighthouse Ministry under the title, "Why Egyptologists Reject the Book of Abraham", (no date). Cf. Samuel A. B. Mercer, "Joseph Smith as an Interpreter and Translator of Egyptian," reprinted by the same, wherein he also ignored entirely what was said in the text of the BofA.

2. H. Michael Marquardt, "The Book of Abraham Papyrus Found", Utah Lighthouse Ministry, 1975, p. 35.

3. Charles M. Larson, "By His Own Hand Upon Papyrus" Institute for Religious Research," reprint, 1992.

4. Stephen Thompson, "Egyptology and the Book of Abraham," in "Dialogue," Spring 1995.

5. Karl-Theodor Zauzich, "Hieroglyphen Ohne Geheimnis", translated by Ann Macy Roth, (Hieroglyphs Without Mystery), Univ. of Texas Press, 1992, pp. 6f, "Nowhere among all the hieroglyphs is there a single sign that represents the sound of a vowel. Egyptian writing is thus a purely consonantal system...For everyday conversation, Egyptologists have adopted a simple, though rather drastic, rule to make the jumble of consonants pronounceable: they insert an "e" between each consonant." Cf. W.V. Davies, "Reading the Past: Egyptian Hieroglyphs", Univ. of California Press, 5th impression, 1993, p. 30. Also, Hilary Wilson, "Understanding Hieroglyphs," Passport Books, 1995, p. 30; Also Sir Alan Gardiner, "Egyptian Grammar," Griffith Institute, Ashmolean Museum, Oxford, 3rd revised ed., 1994, 27f.

6. Sir Alan Gardiner, "Ibid.", p. 74.

7. Carol Andrews, "Amulets of Ancient Egypt," British Museum Press, 1994, p. 88f.

8. "Ibid.", pp. 76f. Cf. W.V. Davies, "Ibid.", p. 44, "The Egyptian name for the cartouche was Snw (Shenu) that which encircles. It is thought that the cartouche symbolised the fact that the bearer of the name ruled over everything that the sun encircles."

9. Gardiner, "Ibid.," p. 191 for million(s) "which is also used for many."

10. Gardiner, "Ibid.", p. 79.

11. Hilary Wilson, "Ibid.", p. 186.

12. Zauzich, "Ibid.", p. 67.

13. Margaret Bunson, "The Encyclopedia of Ancient Egypt," Facts on File, 1991, p. 86 for illustration.

14. E.A.W. Budge, "Egyptian Magic," Wings Books, 1991, p. 61. See his "The Egyptian Book of the Dead", Dover, 1967, p. 253, "shen (emblematic of the sun's circuit)."

15. E.A.W. Budge, "Osiris and the Egyptian Resurrection", 2 vols., Dover editions, 1973, vol. 1, p. 370.

16. Jan Assman, "Der Konig als Sonnenpriester", Verlag J.J. Augstin, 1970, p. 22.

17. Sir Alan Gardiner, "Hymns to Amon from a Leiden Papyrus", in "Zeitschrift fur Agyptische Sprache , 1905, p. 18, footnote 2.

18. Gardiner, "Ibid.", p. 18, footnote 2.

19. E.A.W. Budge, "A Hieroglyphic Vocabulary to the Book of the Dead", Dover, 1991, p. 214.

20. E.A.W. Budge, "An Egyptian Hieroglyphic Dictionary", 2 vols., Dover, 1978, vol. 1, p. 507, second column on the top. Cf. Budge, "An Egyptian Hieroglyphic Reading Book," Dover, 1993, p. 487f.

21. Budge, "Ibid.", p. 507, 1st column. See Budge, "Legends of the Egyptian Gods", Dover, 1994, p. 27; S.A.B. Mercer, "Egyptian Hieroglyphs," Hippocrene Books, 1993, p. 177, 3rd column.

22. Budge, "Egyptian Book of the Dead:Papyri of Ani", p. 188. Cf. Winfried Barta, "Das Schulbuch Kemit", in "Zeitschrift fur Agyptische Sprache," 1978, p. p for the expression "m-3wt-dt r-nhh..." From the length of eternity into eternity. See also Gerhard Fecht, "Schicksalsgottinen und Konig in der Lehre eines Mannes fir seinen Sohn," in "Zeitschrift fur Agyptische Sprache," 1978, p. 17 for million = hhw.

23. Gertie Englund, "Gods as a Frame of Reference", in "The Religion of the Ancient Egyptians: Cognitive Structures and Popular Expressions", Proceedings of Symposia in Uppsala and Bergen, 1987 and 1988, Uppsala, 1989, p. 11.

24. "Ibid", p. 12. Cf. Raymond Faulkner's translation of the "Coffin Texts", 3 vols., Aris & Phillips, Ltd., 1978, vol. 2, Spell 769, p. 300 - "You shall divide them as Shu..." for this idea in action of Shu taking action, and being dynamic and energizing, as nhh is.

25. "Ibid.", p. 12.

26. "Ibid.", p. 18.

27. "Ibid.", p. 16.

28. "Ibid.", p. 17 for illustration.

29. Adolf Erman & Ulrich Wilcken, "Die Naukratisstele", in "Zeitschrift fur Agyptische Sprache," 1900, p. 132.

30. Siegfried Schott, "Falke, Geier, und Ibis als Kronungsboten," in "Zeitschrift fur Agyptische Sprache," 1968, p. 60. Cf. Walter Wreszinski, "Das Buch vom Durchwandeln der Ewigkeit nach einer Stele im Vatikan," "Zeitschrift fur Agyptische Sprache," 1908, p. 117 - "You unite with the man of eternity, if he rises on the day, and with the man of infinity, if he enters the night."

31. Gerhard Fecht, "Schicksalsgottinen und Konig,", in above, note 22, p. 33.

32. Winfried Barta, "Der Konigsring als Symbol zyklischer Wiederkehr", in "Zeitschrift fur Agyptische Sprache," 1970, p. 5. Cf. the various illustrations, p. 6.

33. "Ibid.", p. 5.

34. "Ibid.", p. 12.

35. "Ibid.", p. 12.

36. Hans Bonnet, "Reallexikon der Agyptischen Religionsgeschichte", Walter de Gruyter & Co., 1952, p. 389.

37. Barta, "Ibid.", p. 12, note 68.

38. Barta, "Ibid.", p. 13.

39. Barta, "Ibid.", p. 14.

40. Barta, "Ibid.", p. 14.

41. Barta, "Ibid.", p. 14.